Destino Europa

Venecia: La gran conquistadora

El escenario y su patrimonio arquitectónico, cultural y artístico la consagran. Tradiciones, entretenimiento, playas e islas vecinas la hacen excepcional.

Por Esteban Eliaszevich

La capital de la región de Véneto, en el noreste de Italia, se extiende sobre 120 islas unidas entre sí por 455 puentes y recorridas por 177 canales, que emergen de una amplia laguna situada entre la tierra firme y el mar Adriático.

Plaza San Marcos, la Basílica, el Palacio Ducal, el Gran Canal, Rialto y el Gueto Vecchio son sitios turísticos representativos. Museos, eventos, las islas del Lido, San Giorgio Maggiore y Murano complementan dichos atractivos.

Sabrosa gastronomía regional, bebidas espirituosas exquisitas y alojamiento de primer nivel propician estadías maravillosas. Cautivan todas sus expresiones.

 

La República Serenísma  

Venecia agita sentidos. Contribuyen a ello haciéndola trascender siglos y fronteras sus enormes legados para la humanidad, fisonomía incomparable, prodigio de formas y sucesión de vistas inesperadas a cada segundo. Por todo ello las multitudes de visitantes que caen rendidos ante sus magníficos atributos construyen su mito y la reinventan a diario.

En dicho ámbito la zona de San Marco, núcleo de la ciudad desde su fundación, es ideal para alojarse y salir a descubrir múltiples puntos de interés alrededor que exaltan la gracia veneciana.

El primero de ellos, Piazza y Piazzeta San Marco, deslumbra por donde se mire. 

De cara al Gran Canal, la Piazzeta San Marco se engalana con el Palacio Ducal; las Columnas de San Marco y San Teodoro; un muelle; embarcaderos de góndolas y las mejores panorámicas de las iglesias Sta. María Della Salute y San Giorgio Maggiore.   

Piazza San Marco, bordeada por residencias del siglo XVI y XVII, rebosantes de arcadas; la Torre del Reloj; el Campanario; y la Basílica de San Marcos, que es alucinante.

Bares, palomas y turistas también forman parte del contexto, donde se luce la Basílica de San Marcos, con sus aires bizantinos, cinco cúpulas y más de 4.000 m2 de mosaicos.

Construida para albergar el cuerpo de San Marcos traído desde Alejandría, en su interior resaltan la cúpula principal, con escenas del Nuevo Testamento; el atrio, con montaje del Antiguo Testamento y, debajo del altar, el reposo de San Marcos. Los cuatro caballos de bronce bañados en oro obtenidos como botín en la cuarta cruzada y cuyas réplicas asoman en el balcón abierto a la Plaza de San Marcos se encuentran en el museo. La Basílica San Marcos es espléndida, por dentro y por fuera.

Lo mismo el Palacio Ducal, otro de sus íconos. Sede de los Dux, quienes gobernaron Venecia por mil años, y de admirable arquitectura bizantina, gótica y renacentista, atesora El Paraíso, el mayor lienzo del mundo, obra de Tintoretto; la armería, con armaduras y todo tipo de armas; la Bocca di Leone, buzón de denuncias anónimas, además de la prisión y el afamado Puente de los Suspiros, una obra estilo barroco del siglo XVII, por donde pasaban los condenados cantando las últimas. 

El Campanario, el edificio más alto de la ciudad y proveedor de panoramas sublimes; la Torre del Reloj, que en estilo renacentista marca horas, fases de la luna y el zodíaco, y la Piazzetta Dei Leoncini, con dos leones de mármol del siglo XVIII, completan Plaza San Marcos; un conjunto para el recuerdo, al que se vuelve una y otra vez.

El Gran Canal, junto al Mercado y Puente Rialto, la Gallería Dell’Accademia y el Barrio Judío incrementan la magia veneciana.

Con calles de piedra y agua

Influencias bizantinas, moriscas, góticas, barrocas y renacentistas, detalladas en arcadas ondulantes, ventanas ojivales coronadas de tréboles, sobrias columnas y cantidad de cúpulas hacen a Venecia. Al igual que las movedizas aguas verdes, que aportan naturaleza, dinamismo y sentido de profundidad. 

Lo dimensiona bien el Gran Canal, que tiene forma de ese invertida, divide en dos la ciudad y, a lo largo de sus cuatro kilómetros, deja apreciar quinientos años de historia.

Puede recorrerse en góndola, ideal para románticos, o en vaporetto, embarcaciones colectivas como las de la Línea 1, que navegan lentamente y dejan ver la pintoresca monumentalidad, elegancia y aristocracia propias de Venecia.

Desde Vallareso, vecino a Plaza San Marcos, hasta el Piazzale Roma, el trayecto enseña los cuatro puentes que cruzan el canal: Accademia, Rialto, Scalzi y Della Constituzione (del arquitecto español Santiago Calatrava), y, en ambas riberas, frentes coloridos y soberbios ejemplares de arquitectura veneciana, traducidos en fastuosas iglesias y palacios fenomenales. Impresionante.

El Gran Canal debe verse de día y de noche, porque conmueve en cada versión.

Ya en tierra, entre pasadizos laberínticos y callecitas estrechas, encajonados entre muros por donde a veces solo asoma un pedacito de cielo, Venecia despliega más encantos.

En la zona de San Marco, además de la plaza, agradan la Iglesia San Zulian; el Teatro La Fenice; y los Campos San Stefano, Samuele; San Angelo y Manin.

Vecino a San Marco, al Oeste, el barrio Cannaregio amerita la visita por el Gueto Vecchio, primera judería de Europa, que data de 1516. Un memorial del holocausto, el museo judío y sus cinco sinagogas invitan a conocerlo.

Al este de San Marco, el barrio Castello presenta el arsenal, el enclave de la Bienal de Arte y Festival de Cine y el museo Peggy Guggenheim, sito en la casa de los leones, con obras de Dalí, Picasso y grandes artistas del siglo XX.

Del otro lado del Gran Canal, los barrios San Polo y Dorsoduro imponen su esencia.

El primero por el Puente Rialto, el más viejo de la ciudad; el Mercado Rialto, muy vivaz por las mañanas, y por Campo San Polo, la iglesia Dei Frari y la Escuela San Rocco.

En Dorsoduro, el Palacio Ca’ Rezzonico, de los edificios más bonitos de Venecia, la imponente Iglesia Sta. María Della Salute y la Gallería Dell’Accademia, con la colección más importante de arte veneciano y grandes obras de Bellini, Tiziano, Veronese y Tintoretto, además de dibujos de Leonardo da Vinci y esbozos de Canaletto, enaltecen la zona y Venecia toda.

Tradiciones, eventos e islas vecinas elevan su nombre a lo más alto.  

Cautiva a todo el mundo

Venecia hasta aquí, y al cabo de varias jornadas, fascina por decorados y artes. 

Ciertos rasgos culturales también la diferencian. Por eso, góndolas y gondoleros son parte de este asunto, ya que el bote largo y estrecho que se desliza por los canales desde hace siglos, además de ser un trabajo hereditario, en novecientos años hace poco tiempo cuenta con mujeres en las proas conduciendo por los canales. 

Comidas y bebidas típicas también hablan de la ciudad, ya que en sus bares priman los Cichetti, especie de tapas españolas, y aperitivos, donde bebidas como el Spritz o el Bellini se llevan todas las palmas. Delicias regionales que inmortalizan a Venecia.

Sucede lo mismo con algunos de sus eventos y festividades. Los más renombrados son el Festival de Cine, donde se entrega el León de Oro, y la Regata Histórica, espectacular procesión de barcas antiguas con la tripulación vestida con trajes de época, ambos en septiembre.

Pero el superlativo es el Carnaval de febrero, famoso en todo el mundo por su elegancia, antigüedad, grandes desfiles y bailes de disfraces. Durante su celebración, Venecia recibe más turistas que de costumbre.

Por último, también valorizan el destino islas aledañas con señas particulares.

Vecina al Canal Della Giudecca, la isla San Giorgio Maggiore convoca por su iglesia y mirador, desde donde se obtienen vistas inolvidables de toda Venecia.

Otra isla a visitar es Murano, famosa por su cristal, lámparas, papel y encaje. Además de las fábricas de cristal, otras atracciones de la isla son la Iglesia de Santa María y San Donato, con mosaicos bizantinos del siglo XII; la Iglesia de San Pietro Martire, con obras de Tintoretto y Bellini; el Palacio da Mula y, finalmente, el Palacio Giustiniani, albergue del Museo del Cristal.

El periplo en el destino, luego de días intensos, cierra en las arenas de la Isla del Lido.

Esta barrera natural entre Venecia y el mar Adriático propone gozar de la playa, comer pescado fresco en la zona de Malamocco, o bien visitar el monasterio y la iglesia de San Nicolo, de 1044, o el Cementerio Judío, que data de 1386.

Tantas actividades y sitios de interés sustentan la magia de este lugar extravagante y maravilloso, que ofrece múltiples opciones para pasarla bien.

Así, Venecia comparte su mayor tesoro: pasado glorioso y presente único. Un aporte invalorable de historia, arte y cultura que cautiva el alma de todo visitante

 

Hoja de Ruta:

CÓMO LLEGAR: Buenos aires - Venecia Air Europa (www.aireuropa.com)

DÓNDE ALOJARSE: Luna Hotel Baglioni, san Marco 1243 (www.baglionihotels.com)

DÓNDE COMER: Osteria alle testiere, Calle del Mondo Novo (www.osterialletestiere.it); Restaurant Sommariva (Riva del Rin 731 www.sommarivarestaurant.it); Restaurant Oniga, Campo san Barnaba 2852 (www.oniga.it); Osteria Antico Dolo, Ruga Rialto 778 ( www.anticodolo.it )

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