Percepciones: Valles Calchaquíes

Por Esteban Eliaszevich, editor El Viajero

Percepciones: Valles Calchaquíes

La primera vez que visité los Valles Calchaquíes fue para difundirlos en El Diario de Pilar, allá por 2001.

Confieso que me enamoró de inmediato por sus paisajes y calma: inestimables generadores de armonía.

En casi veinte años visité más de una vez los Valles Calchaquíes y jamás me defraudó: los hice solo; en pareja; con grupo de amigos en moto, por trabajo y ahora en familia, y siempre ha sido una experiencia maravillosa, de principio a fin.

En la actualidad, los valles son uno de los circuitos turísticos más visitados por compatriotas y extranjeros. Y está bien que así sea.

Seducen sus quebradas, ríos, montañas, cardones, geoformas, construcciones de adobe, iglesias coloniales, viñedos, ruinas arqueológicas, pintorescos poblados, naturaleza conmovedora, policromía de colores, distintiva gastronomía y cultura autóctona.

A todo ello suma la Ruta del Vino de Altura, para terminar de enaltecer los sentidos.

La región vitivinícola de los Valles Calchaquíes, rodeada de cordones montañosos y cielos límpidos, resguarda los viñedos más altos del mundo (1700 a 3000 msnm) y produce el emblemático vino Torrontés. Este vino calchaquí, cepaje autóctono que se desarrolló a partir del cruzamiento de uva Moscatel de Alejandría y uva Criolla chica, aromático y de elegantes notas es ideal para acompañar las típicas empanadas salteñas, tamales y locro. También se puede tomar como aperitivo o acompañando mariscos, sushi, cocina fusión y platos thai picantes.

Hoy en día los viñedos se extienden por más de 3300 hectáreas, en zonas óptimas para el cultivo y producción del Torrontés y otras cepas que van ganando lugar como el Cabernet Sauvignon, Malbec, Tannat, Bonarda, Syrah, Barbera o Tempranillo.

En los últimos años la industria vitivinícola de la zona ha experimentado un gran crecimiento y desarrollo y se elaboran vinos de gran calidad, reconocidos en los mercados y concursos internacionales por lograr vinos de gran carácter, fuerte personalidad y excelente calidad, con aromas, colores y sabores distintivos.

Por lo tanto, el enoturismo es otra actividad para disfrutar el encanto de los Valles Calchaquíes, una parte esencial de nuestro NOA y la nación.