Percepciones

Por Esteban Eliaszevich, editor El Viajero.

Percepciones

La temporada veraniega llegó a su fin y el balance de la misma, que abarca desde la segunda quincena de diciembre a fines de febrero dejó un movimiento de 29,5 millones de turistas con un consumo directo de $147.946 millones en las ciudades que conforman el circuito turístico local. La estadía media fue de 4,2 días, y el gasto diario de 1.194 pesos por persona. Este verano fue moderado, con algunos destinos mejores que otros. La gente dejó de ser fiel a sus rumbos tradicionales y buscó la mejor relación entre calidad y precio. Por su parte, el tipo de cambio alto favoreció los centros nacionales, que fueron priorizados por sobre países como Brasil, Uruguay, Chile y la ciudad de Miami que compiten con los argentinos en los sectores de la población con ingresos medios y altos.

Considerando estos datos proporcionados por CAME, las políticas promocionales de la Secretaría de Turismo de la Nación deben apuntar a fomentar el turismo interno principalmente y luego de consolidarlo, apuntar a que nos visiten turistas de países vecinos, después continentales y más tarde, los intercontinentales para que el turismo sea parte de la reactivación nacional. Destinos tenemos de sobra.

Por eso desde esta sección siempre se intenta acercarles enclaves nacionales que los hagas sentir de maravillas en esto de cambiar de lugar de residencia.

Es un orgullo y privilegio poder compartir con ustedes estos lugares nuestros que llenan el alma y dan alegría al corazón.

Y el Valle de la Luna, que hizo que los sentidos agradecieran tanta admiración, es parte de ellos.

En tres horas se recorren doscientos millones de años y cantidades asombrosas de formas y tonalidades, en un mundo casi imaginario y, sin embargo, tan real. En los orígenes, donde la nada es todo y todo es la nada, uno se siente absolutamente pequeño ante la majestuosidad de la naturaleza. Deslumbrante, colosal, maravilloso, impactante, son algunos calificativos que le caben a este sitio peculiar. Nuestro por suerte.

Dentro del Valle de la Luna quedan al descubierto esculturas naturales como El Gusano, la Cancha de Bochas, el Submarino, el Hongo y lugares conmovedores como el Valle Pintado. En cada una de ellas se pone de manifiesto parte de este todo que es la esencia. En las diversas formaciones se combinan innumerables configuraciones y colores, donde destellan verdes pasteles, gris plomo, rojo saturado o rosa pálido, que producen admiración en el visitante a cada instante.

Ischigualasto es otro de los tantos tesoros que se encuentran en el país. Está ahí para ser visitado y encontrarnos con nosotros mismos a tantos kilómetros de casa, sabiendo que es parte de esta casa, nuestra Argentina. Uno de los lugares más lindos del mundo. Sin dudas.