Destino Argentina

Parque Provincial Ischigualasto: Pasaje al asombro

Geoformas, paisajes fantásticos y los restos del más antiguo dinosaurio son las principales atracciones en un viaje por diversas eras.

Parque Provincial Ischigualasto: Pasaje al asombro

Por Esteban Eliaszevich

Declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO, junto al vecino Pn Talampaya en La Rioja, y conocido como el Valle de la Luna, se encuentra en el nordeste de la provincia de San Juan, a 320 kilómetros de su capital.

Su extensa cuenca de 62.916 hectáreas, flanqueada por los Cerros Colorados al Este y Los Rastros al Oeste, invitan a maravillarse ante los extensos desiertos y las figuras formadas por agentes naturales. Los 40 kilómetros del Circuito Tradicional se recorren en tres horas, y es necesario hacerlo con guardaparques guías.

Joya sanjuanina, Argentina y mundial.

 

En el parque tríasico

El Valle de La luna transporta a escenarios de otro planeta, y vivenciarlo regala una experiencia inolvidable.

Recorrer Ischigualasto es posar los pies sobre los mismos caminos que hace 180 millones de años recorrieron los dinosaurios. El suelo de aspecto lunar y las particulares geoformas esculpidas por el agua, el sol y el viento sobre las rocas a lo largo de millones de años, hacen de este un sitio único y visitarlo, permite espiar la evolución de la Tierra.

La importancia de este Parque Nacional radica en el valor científico de los hallazgos paleontológicos, donde se encuentra una secuencia prácticamente completa del Período Triásico (superior - medio e inferior) de la Era Mesozoica.

El sitio, integrado por cuatro grandes formaciones. “Chañares y Los Rastros” (las más antiguas), luego la formación de “Ischigualasto” (construida por arcillas blandas y areniscas); y por último “Barrancas Coloradas”, (un paredón rocoso de espléndidas formas rojizas) regalan dentro en su interior un fabuloso viaje a través del tiempo ya que el área, rica en fósiles animales y árboles petrificados, es una cuenca de extraordinario valor arqueológico y paleontológico.

El Circuito tradicional que allí se realiza exhibe como viento y agua moldearon las diferentes figuras que deslumbran en el valle inhóspito, donde la naturaleza se encargó de pincelar maravillosamente los alrededores. En el trayecto se transitan distintas estaciones visitando: fósiles en la Estación 1 (El Gusano), concreciones rocosas (Cancha de Bochas), Geoformas (La Esfinge, El Submarino, El Hongo, Loberías), panoramas de rocas sedimentarias del Triásico (grises, azul verdosas y blancas, "Lunares" en el Valle Pintado y rojas, ocres en La Catedral y Barrancas Coloradas). El paseo incluye una parada en el Museo de Sitio Dr. William Sill, ubicado entre la estación 4 y 5 (cerca del "Submarino").  Vale aclarar también que debido a sus más increíbles cielos, también es denominado destino StarLight, significado que recibe por asegurar la calidad de disfrutar sus impactantes cielos nocturnos. Por tal motivo se ofrecen circuitos para realizar a la luz de la luna. La vivencia resulta poderosa al presenciar estrelladas noches de luna llena y ver como la luz juega con cada roca. Así se forman cuadros pintados con los contrastes de la luz del cielo y las inmensas formas. La vista es mágica con un halo de misterio y belleza suprema.

Todo ello hace de este sitio un lugar que alecciona y sorprende de principio a fin

 

Pisando la luna

Ya en el parque, que se recorre en auto con guía habilitado, la escenografía impone un gris plomo hasta la primera geoforma, El Gusano, donde se comienza a distinguir cierta policromía. La formación de arena erosionada, que parece derretida por un secador de pelo llena de caprichosos dibujos surrealistas tanto en la parte superior como en la inferior, aparece en formato de torta rogel cuyas capas están recubiertas por una infinidad de colores: entre otros, grises, ocres, lilas, verdes, azules y amarillos que asombran al observador. En este extraño y encantador hábitat, donde la flora se reduce a casi nada, la fauna está representada por astutos zorros grises que buscan comida, y guanacos que se mueven en manadas dándole rasgos de vida al entorno, que maravilla en cada estación.  

Al dejar atrás El Gusano, el camino se presenta de gris plata hasta llegar a la segunda parada; Valle Pintado. Aquí la tierra muestra su evolución abriéndose generosa en una hondonada que regala un valle poblado de ondulaciones multicolores y rocas que se derriten hacia el infinito. Parecen gotas ácidas de rocas que fluyen, en una sucesión de grises suaves y oscuros, ocres, rosas y azules que conmueven los sentidos y producen profunda fascinación.

Tras un poco más de una hora de trayecto, la vista alrededor muta por completo cuando se llega a la tercera estación, la Cancha de Bochas, ya que en las lejanías se presentan los Cerros Colorados como un rojo telón que antecede al cielo celeste. En esta parada es necesario recorrer a pie casi medio kilómetro antes de llegar a la atracción propiamente dicha; sin embargo, resulta de lo más emocionante caminar por el sendero de arena, también gris claro.

Las extrañas formas se suceden, deslumbra la conocida como Esfinge, mientras el sol se encarga de darle brillo a tanto tono opaco alrededor. Al final del periplo, una curiosa cantidad de rocas de distintos tamaños y colores, pero todas con forma de bocha, se desparraman casi simétricamente, como adheridas al suelo. Es simplemente un lugar donde la erosión ha hecho su trabajo y dejó a la vista las concreciones rocosas. Vale mencionar que en geología, "concreción" significa la acumulación de materia alrededor de un núcleo o sobre una superficie. Existe una gran variedad de concreciones. En esta zona también es posible observar helechos petrificados. Otro sitio espectacular. Como todos los que van surgiendo en cada estación.

 

Hay colores por doquier

A medida que el sol juguetea en el Valle de la Luna los colores se trastocan y crean un prisma más que interesante antes de visitar las últimas atracciones: El Submarino, El Hongo y el Centro de Interpretación William Sill: en este último, el visitante puede conocer fósiles que le permitirán comprender mejor la evolución de esa especie que tanto interesa a chicos como grandes, como son los dinosaurios.

Con el telón de los Cerros Colorados de fondo, un paredón granate subrayado por trazos de diferentes tonos de verde, marrones, azules, celestes y grises, llega el momento de detenerse en las dos geoformas más famosas del parque, que en vivo sobresalen aún más.

En medio de un paisaje desértico El Submarino se dibuja claramente entre las rocas, coloreado en degrades marrones y beiges. Simula ser un gran acorazado, listo para zarpar hacia ninguna parte.  Alrededor de sus paredes es usual observar cóndores que sobrevuelan ya que allí nidifican.

El Hongo, por su parte, formación micótica que se erige al cielo impacta por su forma y el entorno en que se encuentra ya que está cercana a los gigantescos paredones colorados.

Ambos son otro gran espectáculo que tributa la naturaleza.

Tras visitar estas geoformas la excursión llega a su fin y el visitante queda maravillado por los vestigios paleontológicos, y los millones de años que se resumen en unas pocas horas.

El circuito tradicional se complementa con la visita al Centro de Interpretación de la Universidad Nacional de San Juan, donde se conoce el valor científico de Ischigualasto y se observa la línea de tiempo de la era triásica hasta la actualidad.

En toda su extensión el Valle de la Luna deslumbra por sus paisajes diferentes, matices de colores y formas alucinantes. Resulta inquietante descubrir tanta vida donde no la hay y donde todo está petrificado y como era entonces para ser por suerte lo que es ahora; otro imperdible de nuestra nación.

 

 Hoja de Ruta

Cómo llegar: En auto son 1150 kms. Tomar RN9 y Au 9 Rosario Còrdoba hasta empalmar con Rìo Ceballos para avanzar por la RN38 y RN 150

Donde alojarse: La visita al Valle de la Luna se complementa con el Pn Talampaya por lo que las opciones de alojamiento son en Valle Fértil (san Juan) o Villa Unión (La Rioja).

Tarifas: Entrada al parque $450. Menores de seis años gratis.

 

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