Percepciones

Por Esteban Eliaszevich, editor El Viajero.

Percepciones

Nahuel con un cálido “Bienvenido Chamigo” me recibió aquella tarde en suelo correntino. Tras depositar mi equipaje en su auto y dirigirnos al hotel inquirió sobre que me llevaba por aquellos lares. Le conté: gozar la naturaleza y el carnaval.

Sostuvo que por lo primero encontraría satisfacción garantizada, y que por lo segundo, mis expectativas iban a ser superadas. No llegué a preguntarle porque, cuando me invitó a encontrarnos por la noche para ver el ensayo general de una de las comparsas; Ará Berá.

Acepté y pasó a buscarme cuando el sol iba dejando sus destellos naranjas sobre el Río Paraná. La comparsa del “rayo”, también conocida como “Universidad del sonido”, haría su prueba en el Club Alvear y hacia allí fuimos.

Cuando llegué al club, me dijo que amor, pasión y vida eran la esencia araberacera. Y ello se observa en cada detalle, que luego transmiten cuando samban y desfilan las comparsas.

En un alto de la práctica donde hombres y mujeres sacudían las caderas como lavarropas al compás que les marcaban, Nahuel me presentó a su novia Valentina, quién se arrimó a saludarme con varias chicas envueltas en sus plumas. Al entablar un breve diálogo y felicitarlas por los visto, ellas respondieron que el carnaval era parte de su vida. Por eso tanta dedicación asocié de inmediato.

Lo mismo noté en Claudia, Luisa y María Paz, quienes arreglaban las lentejuelas de los trajes que Luana, Carolina y Julieta usarían en el desfile. Galas que valen alrededor de los cien mil pesos comentaron y que deben lucir esplendorosos durante el acto. Cuando pararon un segundo con lo suyo y les pregunté que era el carnaval para ellas, la respuesta a coro no se hizo esperar “Es nuestra vida.”. Viendo tanto empeño en cada detalle de su laboriosa tarea, me quedó más que claro.

Oscar, Mateo y Julito redoblaban tamboriles a ritmo desenfrenado. Los siguieron con sus bombos Raúl, Juan, Benjamín y Pedro, y lo mismo con los platillos y parches Micaela, Daiana, Nicolás, Blas y Tiago, entre tantos otros. Transpirados y sonrientes pararon a refrescarse y ante mi reiterativa pregunta, la respuesta fue la misma “el carnaval es nuestra vida”. Por eso tanto esfuerzo en que cada sonido sea perfecto, pensé.

Cuando todos retomaron lo suyo, la comparsa cincuentenaria entonó "Ya todos ríen, ya todos bailan, con el ritmo de Ara Berá! / A Corrientes ha llegado el carnaval./Y lo trae la comparsa Ará Berá!! / Qué Comparsa, como ésta no se ha visto ni verá!!! Ara Berá! Ará Berá! es la Comparsa Correntina sin igual!".  Nos retiramos con ese canto, que se haría coro en el Nolo Alias.

Ara Berá es sólo una muestra de cómo las comparsas honran este evento cultural que trasciende fronteras. Experimentarlo, es el mejor regalo que se trae el visitante