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Isla Mauritius: más que una playa de ensueño

Una de las islas más bellas de la tierra emerge en medio del océano Índico. Te invito a que descubras las razones por lo que todos los viajeros aman visitarlas.

Isla Mauritius: más que una playa de ensueño

Por Nico Del Vecchio - Director Comercial GBP Travel

En general la expectativa sobre un destino que es percibido como paradisíaco opaca la experiencia, pero esta vez sería distinto. La realidad superaría a los sueños, ya que no se trataba sólo de playas idílicas, sino también de templos, montañas, cascadas, un riquísimo mix cultural y hoteles fabulosos... Además, al haber sido una colonia francesa, el idioma oficial es el francés, una combinación súper seductora!

Llegué a Mauritius previo paso por Sudáfrica. Tras 4 horas de vuelo desde Johannesburgo aterricé en su capital, Port Louis. Si bien es una isla pequeña, las distancias para recorrerla demandan bastante tiempo. Ir desde el aeropuerto al hotel en la playa del Belle Mare, implicó un trayecto de 1:30 hs., que no percibí como largo, pues el desplazamiento es una excursión en sí mismo.  Mientras viajaba miraba casi hipnotizado los contrastes que descubría en el camino: bellas mujeres vistiendo coloridos saris (trajes típicos de la india), mercaditos, iglesias católicas, templos hindúes y de fondo el mar, pero no cualquier mar, sino ese mar, con la más bella combinación de colores que jamás había visto.

Como la isla ofrece tanta diversidad de opciones, decidí dividir la estadía en dos partes. En una primer etapa visitaría los principales atractivos, alojándome en un hotel divino y de fácil acceso; y en una segunda fase, un hotel que sea perfecto para el amado "dolce far niente".

El hotel The Residence emerge en armonía en una de las mejores ubicaciones de la isla "Belle Mare". Cálido y elegante, se presenta como una gran casa de las plantaciones de la era colonial. Cada rincón de la propiedad huele a ylang ylang, invitando a un juego de calma que seduce y cautiva. Una fabulosa suite frente al mar, durante una semana de aventuras, resultó ser el mejor refugio. Cada mañana surgía un nuevo plan: partir desde Flic en Flac en catamarán privado, para nadar con delfines en medio del océano. Disfrutar un trekking inmerso en la selva tropical, en busca de los 7 saltos de Tamarind. Nadar entre peces multicolores en Flat island, para luego visitar el imponente templo de Shiva. Hacer shopping en el mercado de Goodlands, y disfrutar con la diversidad y los colores del mercado de pescadores de Grand Baie. Todos estímulos tan simples como inolvidables. Al regresar de estas aventuras corría a la bella playa del hotel, a zambullirme en el mar, para una nueva experiencia de conexión, paz y presencia.

Cada playa de la isla es bella, y tal cual fuera planeado, la última semana decidí descansar y alojarme en la playa más impactante: Île aux Cerfs. Su prestigio de lugar sublime, hace que muchos turistas vayan a pasar el día, y que el área pública sea muy concurrida, lo que reduce su encanto. Afortunadamente, existe la posibilidad de disfrutar el lugar con el máximo confort, y privacidad en el Hotel Le Touessrok, de la prestigiosa cadena Shangri La. No sólo cuenta con zonas de playas exclusivas de ensueño, sino también acceso a una isla privada, imposible de olvidar: "L´Ilot Mangenie".

Quedé fascinado con el servicio de su ala exclusiva "Frangipani" que incluye cuartos maravillosos, desayuno a la carta y cocktails al atardecer.

La semana transcurrió en un continuo disfrute... Al ver el último atardecer, deseando que la experiencia perdure, recordé el inicio de un poema de Federico García Lorca, "La noche no quiere venir para que tú vengas, ni yo pueda ir", pero esta última noche estaba llegando…y la alegría junto con el agradecimiento colmaban mi ser. La noche llegaba, el sol caía y estaba en paz. Sabía que iba a volver.

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