Percepciones

Por Esteban Eliaszevich

Percepciones

Por Esteban Eliaszevich

Editor El Viajero

 

Para los que gustan y puedan disfrutar Europa, la Riviera Francesa es imperdible. Y no sólo por lo que ofrece en cuanto a geografía, cultura y arte. Hay mucho más.

Por ejemplo su transporte público, de primera calidad, tiene un costo de un euro y medio por trayecto, lo que permite unir diversos enclaves a diario. Ni hablar que siempre sale en hora y llega cuando se estipula. Ni hablar de las vistas que regalan los trayectos.

La gastronomía es otro detalle saliente; acompañada por buenos vinos, sobresalen recetas mediterráneas cuyo ingrediente principal es el aceite de oliva. La Ensalada Niçoise, Ratatouille y Pan Bagnat, son delicias típicas imperdibles. Amén de ello, por allí se puede almorzar en un restaurante económico el menú a la carta, valen entre 12 y 16 euros e incluyen entrada, plato principal y postre. Al cambio y considerando donde se está, no resulta descabellado contra lo que uno gasta en un almuerzo ejecutivo en cualquier restaurante por estos lares.

Comprar indumentaria allí también reditúa más, en precio y calidad. Créase o no. Hay tiendas en las cuales se puede comprar ropa y calzado de reconocidas marcas a muy buenos precios, ya que son los remanentes no vendidos en los centros comerciales. En Niza, desde la segunda quincena de julio hasta finales de agosto, las rebajas en artículos de alta calidad pueden alcanzar el 70% descuento.

Por último, los amantes de autos alta gama, y los que no también, encuentran en la Costa Azul una expo a cielo abierto: allí circulan a toda hora Ferraris, Bugattis, Lamborghinis, Paganis, Maseratis, Aston Martins, Rolls Royces o Mc Larens de todas las formas y colores. Sólo por nombrar algunas marcas.

Lo mencionado son algunos puntos salientes de este enclave francés. Por el que sobresale, es por su estética. Ante ella cayeron rendidos artistas de la talla de Monet, Renoir, Picasso, Chagall y Matisse, quienes retrataron en trazos geniales la belleza inmaculada de la región. Fuente de inspiración por los pródigos paisajes que tributa, ha seducido a tamaños pintores y también a filósofos de la talla de Friedrich Nietzsche, un enamorado de lugares como Eze Village o Mentón, de los que rescataba su gracia, pese a una eterna visión pesimista.

Quien visita la región queda cautivado por el marco de playas y calas, mar topacio, acantilados y montañas abruptas, pueblos repletos de historia, fastuosos palacios y residencias veraniegas, festivales de jazz, museos y monumentos, agradables mercados y todo el glamour que aportan yates, autos y tiendas de moda. Un regalo para los ojos y las sensaciones.

Tantos atributos, algunos cercanos a la excelencia, hacen de la Costa Azul un destino top. Y experimentarlo, es un regalo en vida.