Destino Argentina

Quebrada de Humahuaca: Alta en el cielo

Paisajes espectaculares, arqueología, historia, cultura y pueblos originarios, amenizan este añorable circuito turístico jujeño. Purmamarca, Maimará, Tilcara, Juella, Huacalera, Uquía y Humahuaca son los sitios a visitar.

Quebrada de Humahuaca: Alta en el cielo

Por Esteban Eliaszevich

La Quebrada de Humahuaca, Patrimonio Cultural de la Humanidad de la UNESCO, es un extenso y estrecho valle andino, que corre de Norte a Sur a lo largo de 155 km, situado en el Noroeste de la provincia de Jujuy, a 2500 msnm.

Clave dentro de la independencia nacional, por las diversas batallas libradas allí contra ejércitos realistas, deslumbran sus pueblos detenidos en el tiempo, fortificaciones, pucarás, iglesias, postas, monolitos, y museos.

Muy buena infraestructura hotelera y exquisita gastronomía regional, auguran estadías plácidas.

Un legado para la humanidad.

 

Estalla en mil colores

La Quebrada de Humahuaca, vínculo genuino con nuestras raíces latinoamericanas, conmueve en todas y cada una de sus expresiones.

A través de su rico patrimonio cultural y panoramas de sugestivas belleza proporciona conocimientos, transmite calma y sacude sentidos en toda su extensión. Así, enriquece a quién la visita.

Atravesada en su longitud por el Río Grande y la RN9, que la recorren como la sangre a las venas, la quebrada aparece encajonada entre montañas de diferentes alturas y formas, impregnadas de color nuez, pomelo, plata, lavanda, morado, ladrillo, pistacho y azufre. Tonos que varían la intensidad según donde el sol, abonado por estos pagos, decida posarse. El suelo por su parte desnuda valles recubiertos de maizales y alamedas, numerosos caseríos, sitios históricos y pueblos que conservan vestigios precolombinos y coloniales. Impactan las vistas. Y el silencio también.

Dicho contexto, 65 km al Norte de la capital jujeña, se goza a pleno en Purmamarca, “pueblo de la tierra virgen”, en lengua Aimará.

De origen prehispánico y declarado Sitio Histórico Nacional, está localizado al pie del Cerro Siete Colores, un deleite visual a toda hora, y trazado en torno a la Iglesia Santa Rosa de Lima, de 1648, sobresaliente por su disposición arquitectónica y las pinturas e imágenes cuzqueñas que cobija en su interior.

El casco urbano destaca un cabildo, construcciones de adobe con techos de cardón y tortas de barro y la plaza principal, donde funciona una concurrida feria artesanal. Allí se pueden adquirir artículos regionales como vasijas, alfombras confeccionadas en telares, ponchos de lana de vicuña y llama, collares de alpaca, instrumentos musicales y ropa típica, entre otros souvenirs.

Junto a todo ello, una muy buena infraestructura hotelera invita a disfrutar Purmamarca y visitar más lugares de interés en la zona.

En los alrededores atrae el Paseo de los Colorados, sitio que regala vistas soberbias de formaciones pétreas; más allá, Posta de Hornillos, cuartel general del ejército de vanguardia de la Independencia y el pueblo de Maimará, donde sobresalen el multicolor Cerro Paleta del Pintor y una necrópolis de altura, situada a la vera de la RN9.

Purmamarca hipnotiza con su cálido entorno e imprime colorido a la Quebrada de Humahuaca.

En Tilcara, la capital arqueológica de Jujuy, los atributos de este confín de la nación se potencian.

 

Un pasado latente

El gran atractivo de la Quebrada de Humahuaca, amén de panoramas fantásticos y poblados pintorescos, son los impresionantes vestigios arqueológicos.

Tilcara, la población más grande de la quebrada, es referente al respecto.

Asentada junto al Río Grande y rodeada de robustas montañas pardas, su casco urbano, típico del altiplano, dibuja calles con veredas angostas que suben y bajan, y viviendas donde sobresalen las pircas y el color rosado del adobe en las construcciones.

Dicho conjunto resguarda la Plaza Chica, donde se luce la Iglesia de San Francisco con su arcada, las torres y sus respectivas cúpulas; la Plaza Grande, ocupada por puestos que venden diversas artesanías; seis museos -muy recomendable el “Dr Eduardo Casanova-” con rastros de hace 10.000 años; bares y centros culturales.

Su mayor atracción es el Pucará de Tilcara, situado dos km al Sur del pueblo, que se erige sobre un morro, en la confluencia de los ríos Grande y Huasamayo. Reconstruido en 1948, reseña cómo vivían los habitantes de la zona en otras épocas, y cómo, desde su privilegiada ubicación, podían defenderse de ataques desde los cuatro puntos cardinales.

Cercano al Pucará, vale la pena visitar un jardín botánico de altura.

Otros sitios destacados, ya en los alrededores de Tilcara, son la Garganta del Diablo y la Cascada del Río Huasamayo. Están a 7 km del pueblo, en el cauce superior del río, y aportan vista colosal de los cerros, el pueblo y la quebrada partiendo la tierra.

También es recomendable un trekking para llegar al vecino poblado de Juella, que se encuentra cruzando la RN9, en dirección Noroeste. Allí destacan un pucará, cerros filosos, vistas panorámicas de Tilcara, el cementerio -como todos los de las regiones andinas- y los cultivos de maíz y durazno, considerados de los más exquisitos de la zona. Con bohemia, naturaleza, y arqueología, Tilcara garantiza estadías inolvidables.

El periplo por la Quebrada continúa hacia el Norte, donde espera Huacalera. El poblado se encuentra a la altura del Trópico de Capricornio; allí, un reloj solar marca la huella del mismo por la provincia y agrada con su iglesia colonial de 1655, donde yacen los restos del General Lavalle; un molino; el Pucará de Molla y yacimientos arqueológicos.

Con gracia, Huacalera antecede a Uquía y Huamahuaca, últimos componentes del latir de la quebrada.

 

Repleto de identidad

Hasta aquí, la Quebrada de Humahuaca deslumbra con diversas manifestaciones.

El poblado de Uquía, levantado entre cerros color tomate, no es la excepción.

Allí deslumbra la Iglesia de San Francisco de Padua, declarada Museo Histórico Nacional, que atesora la obra de los Ángeles Arcabuceros -serie de llamativas pinturas de la escuela cuzqueña que le ha dado fama-; ruinas y pircas de una población indígena prehispánica en Peñas Blancas; el Cerro de las Señoritas, caprichosas columnas de arcilla-calcárea, y la quebrada del Eco.

A 11 km de Uquía, rumbeando al Norte, un desvío a la derecha conduce a la capital histórica de la Quebrada, Humahuaca.

Fundada en 1591 por Juan Ochoa de Zárate, es cabecera del departamento homónimo. Se sitúa a 2939 msnm y debe su nombre al pueblo originario Omaguaca. Esta cultura integraba una confederación de etnias dedicadas a la agricultura, con gran desarrollo del tejido y la alfarería. Fundían metales como el bronce, con el que hacían armas y otros instrumentos. El más famoso de sus jefes fue Viltipoco, un valiente guerrero que hizo frente a los españoles.

Su mayor atractivo lo constituye el casco antiguo, que tiene casas de adobe sin balcones, calles estrechas y empedradas y elegantes farolas coloniales. Se distinguen el coqueto cabildo y su reloj, con la imagen articulada de San Francisco Solano bendiciendo al mediodía, la plaza principal y la Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, que cuenta con pinacoteca de 1764. De fondo, sobresale la Colina de Santa Bárbara, que cobija el monumento a los Guerreros de la Independencia, en honor a quienes libraron 14 batallas en defensa de la nacionalidad. Humahuaca es un baluarte de nuestro pasado.

Recorridos los diversos atractivos turísticos que agrupa la Quebrada de Humahuaca, queda descubierto uno de los destinos más pintorescos de la nación.

Su identidad, poderío de la naturaleza y legado histórico, parte de nuestro patrimonio cultural y de toda la humanidad, validan conocerla y tenerla cerca del corazón por siempre.

 

Hoja de Ruta:

Cómo llegar Aéreo: Buenos Aires-Jujuy; Andes Líneas Aéreas (www.andesonline.com). Desde el Aeropuerto en auto por la RN9 son 175kms.

Alquiler auto: Hertz (www.hertz.com.ar)

Dónde alojarse

Purmamarca: Hotel Manantial del Silencio, Ruta Nacional 52, km 3,5 (www.manatialdelsilencio.com). Tilcara: Posada de Luz, Ambrosetti esq. Alverro (www.posadadeluz.com.ar).

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