Destino Argentina

Puerto Iguazú: Cataratas de placer

Diversas atracciones turísticas y excelente hotelería caracterizan este destino misionero. Parque Nacional Iguazú, su gran baluarte, tributa saludable contacto con la naturaleza.

Puerto Iguazú: Cataratas de placer

Por Esteban Eliaszevich

Puerto Iguazú se encuentra en la confluencia de los ríos Paraná e Iguazú, al Noroeste del departamento Iguazú, en la provincia de Misiones.

Situada a solo 18 km de las Cataratas del Iguazú, debe a ellas su crecimiento, siendo el turismo el principal motor económico.

Invita a realizar excursiones al Parque Nacional Iguazú, descubrir cultura autóctona, visitar Foz de Iguazú, hacer tours de compras en Ciudad del Este y practicar turismo aventura.

Un ícono nacional.

 

En tierra colorada

Puerto Iguazú es, a través de sus cataratas, referencia ineludible para turistas de todo el mundo. Trasciende fronteras por magnifica naturaleza y sobresaliente oferta hotelera.

Al respecto, la estadía se potencia alojándose en el Iguazú Grand Hotel Resort y Casino, un cinco estrellas donde el huésped se siente a cuerpo de rey.

Propone descansar con el mayor confort, y resalta por su elegancia, piscinas, terapias del spa, sala de fitness y las exquisiteces de su gastronomía.

Su casino internacional entretiene con ruleta, punto y banca, black jack y póker, incluyendo una de las modalidades que más adeptos atrae a sus mesas cada noche; el Texas Hold Em. Recreación y sofisticación, hacen a Iguazú Grand Hotel el mejor anfitrión en la zona.

Bien instalados, es hora de recorrer los atractivos locales.

Uno de ellos es su casco urbano, levantado entre lomas ondulantes, y conjunto de casas estilo colonial, que no superan los dos pisos, donde sobresalen amplias y enormes galerías.

También atrae el contexto, realzado por el verde intenso de la tupida selva, la superficie, escarlata brillante, y los dos ríos que la bañan; hacia el Norte el Iguazú inferior, calmo y de color esmeralda y hacia el Oeste, el Paraná, marrón y enérgico.

En la unión de ambos ríos, al noroeste del pueblo, está el Hito Argentino; foco de interés que cobija atardeceres conmovedores, y el punto de encuentro con Brasil y Paraguay.

Otros sitios interesantes de Puerto Iguazú son la Aripuca, representación gigantesca de trampas usadas por los guaraníes para cazar animales sin lastimarlos; Guirá Oga, una reserva de casi 25 hectáreas donde se recrían pájaros de la selva, y la Aldea Fortín M’ Borore, comunidad aborigen de 140 familias donde se conocen trampas para animales, técnicas de cacería, el uso secreto de plantas medicinales, ritos y artesanías tradicionales. Muy Instructivo.

Tras ello queda visitar el Parque Nacional Iguazú, creado en 1934, que deleita con la selva Paranaense, donde reinan las cataratas, y magníficos exponentes de la fauna y flora regional. Un distintivo regional y nacional.

La selva regala vida

En fríos y calculadores tiempos modernos, Cataratas del Iguazú pueden verse como doscientos setenta y cinco saltos de agua transportando millones y millones de hectolitros por segundo.

Sin embargo, los primitivos habitantes de la zona, Guaraníes, interpretaban aquella bruma de la selva misionera como refugio de un misterio sobrenatural; espectáculo dantesco que fascinaba, y producía terror en idéntica medida.

En su lengua lo denominaron Iguazú, que significa “Aguas Grandes”. Un fenómeno que trasciende toda época.

El horario de visita al parque en esta época es de ocho de la mañana a cinco de la tarde, y puede recorrerse en una jornada, o bien durante dos días consecutivos, ya que en el segundo se obtiene un 50% de descuento en el valor de la entrada.

Los paseos aportan distintas perspectivas de los saltos que componen las cataratas, además de presentar el hábitat de yacarés, tucanes, coaties, mariposas multicolores o coatíes, y flora como palmeras, bambú, helechos, Palmito, y Guatembú.

El Parque puede conocerse a pie, resulta algo extenuante, o bien intercalado con el tren ecológico. Este medio de locomoción conduce directo al paseo inferior, al paseo superior, y a Garganta del Diablo, última estación, y lugar donde se observa el río Iguazú corriendo raudo entre islas e islotes, y a su salto más espectacular; Garganta del Diablo.

Una pasarela, 2260 metros de ida y vuelta, conduce a los balcones situados cara a cara de la ampulosa caída de ochenta metros, sorprendente por majestuosidad, energía, y fuerza arrolladora. Allí las aguas corren raudas, se precipitan deslizándose entre extensos jardines colgantes de verde menta, y dejan a la vista el cañón de la Garganta del Diablo, donde un sinfín de arco iris se reproducen a cada segundo.

Observarlas por un buen rato, escuchando el rumor y estruendo de las aguas junto a las exclamaciones de los visitantes, sitúa en un lugar de excepción y admirarlas, es el mejor regalo que se trae el visitante.

Después hay que dirigirse a los circuitos superior e inferior, donde sobresalen los Saltos Dos Hermanas, Bossetti, Mendez, Mbigua y San Martín, conformando otro espectacular marco que clarifica porque este rincón del planeta es Patrimonio Natural de la Humanidad.

 

Para refrescar los sentidos

Si la contemplación resulta pasiva para admirar tanta hermosura, cabe la posibilidad de activar mediante La Gran Aventura; excursión ecoturística que permite ver algunos de los saltos casi desde adentro, y regala paisajes mágicos.

La Gran Aventura recorre 8kms por entre la selva, en camiones 4x4, atraviesa el sendero Yacaratiá, y descubre árboles de gran altitud hasta llegar a Puerto Macuco.

Allí se toma un gomón semi rígido que navega la parte inferior del río Iguazú y circula por rápidos, hasta llegar a una distancia considerable del salto más profundo, la esplendorosa Garganta del Diablo.

Situados casi en el ojo de la tormenta, la tierra aparece partida por las aguas, y la falla geológica enseña barrancos, cañadones, acantilados, y vegetación intensa, coronada por las cataratas alrededor, dejando expuesta toda la gracia de la creación. Un paraíso.

Desde allí la embarcación navega vecina al paseo superior, y al inferior, donde se obtienen buenos planos del Salto Dos Hermanas, Salto San Martín, Isla San Martín y Salto Bossetti, entre otros, y se posa abajo de algunas de estas cascadas, ante la sorpresa, alegría y euforia de los pasajeros, que se empapan algo más que los sentidos.

La jornada culmina, si hay noche de luna llena, visitando otra vez la Garganta, con el fin de admirar su salto, ahora solo fundido por un plateado tenue. Una sutileza.

En todas sus variables, Parque Nacional Iguazú trasmite pureza. Captarla, es un regalo para el alma.

La estadía en la zona se complementa con una visita a Foz de Iguazú, un tour de compras en Ciudad del Este, o bien, llegando a otro atractivo provincial como Minas de Wanda, yacimiento de piedras semipreciosas.

Elegida por viajeros de todas las latitudes, Puerto Iguazú seduce con el contacto íntimo de la esencia. Gran virtud, y magnífica razón para visitarla en cualquier época del año, ya que provoca cataratas del placer.

Hoja de ruta

Cómo llegar: Aéreo Buenos Aires Puerto Iguazú; Andes Líneas Aéreas (www.andesonline.com) Donde alojarse: Iguazú Grand Hotel Resort y Casino (www.iguazugrand.com) Excursiones: Cuenca del Plata (www.cuencadelplata.com), La Gran Aventura (www.iguazujunglexplorer.com).

Dato: Del 15 de abril al 15 de mayo el aeropuerto de Puerto Iguazú permanecerá cerrado, por lo que los vuelos aterrizarán en Foz de Iguazú (Brasil).

 

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