Percepciones

Por Esteban Eliaszevich

Percepciones

Por Esteban Eliaszevich

Editor El Viajero

 

La primera vez que visité el destino que hoy comparto fue en 1994. Me alojé en Cancún y el periplo me llevó también a conocer Playa del Carmen y Cozumel.

En aquella oportunidad, Playa del Carmen aún era un pequeño pueblo de pescadores, con gran potencial turístico que con el paso de los años confirmó. Enfrente se sitúa Cozumel, enclave que me había fascinado por su lado agreste, el esnorquel y la experiencia vivida en el parasailing (paracaídas sostenido por una lancha). Un muy buen viaje.

Regresé a la Riviera Maya en el año 2001, ya que un gran amigo, “El Chato” Baranek, se radicó en Tulum. El sitio me enamoró a primera vista por su naturaleza y mística. Me quedé varios días y la recorrida incluyó Cobá, donde él había comprado unos terrenos para construir unas cabañas y llegamos hasta la inexplorada Belice. Un gran viaje.

Volví a visitarlo en 2005, esta vez con un grupo de amigos, y nos alojamos en una casa espectacular dentro de la Reserva de Sian Kaan, sitio colosal del que recién ahora comienzan a dar cuenta medios especializados en turismo. Esa vez hicimos flotadas en las lagunas y canales que yacen junto a los manglares y visitamos sitios arqueológicos desconocidos para la gran mayoría de los que hasta allí llegan. Otro viajón.

A fines de 2011 fui nuevamente a Tulum, esta vez junto a mi adorable esposa. Nos alojamos en la casa de mi entrañable amigo y además de llevarla a conocer cada rincón de Tulum, Cobá, Playa del Carmen y Sian Kaan, hicimos Punta Allen, Hol Box e Isla Mujeres. Un viaje inolvidable

Este año retorné a la zona, pero ya con mi esposa y nuestros dos hijos. Nos alojamos en Bahía Príncipe, gran resort donde uno puede quedarse todo el día sin salir del hotel gozando todo lo que ofrece. Sin embargo, optamos disfrutarlo con algunos paseos alrededor para que los pequeños conozcan: así fue que experimentamos nadar en el cenote Azul; Cozumel, hermosa como siempre aunque mucho más crecida; Playa del Carmen, donde ya no quedan rastros de aquél pueblo de pescadores; Tulum, siempre un goce sus playas y las ruinas, además de visitar a mi gran amigo, para terminar con unos días paradisíacos en Sian Kaan. Viaje espectacular de principio a fin.

Como verán he ido varias veces a la Riviera Maya y la razón es sencilla: garantiza estadías memorables. Desde el agite de Playa del Carmen hasta la calma y mística de Tulum y Cobá, pasando por los edénicos Sian Kaan y Cozumel, entretiene con su naturaleza y arqueología. A grandes y chicos.

Por todo ello hoy compartí con ustedes el encanto a la mexicana que provee la Riviera. Para disfrutarlo in situ o desde esta sección.