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Crisis textil

Reconocida marca de ropa con presencia en Pilar entró en concurso con deudas por $7.000 millones

Se trata de Rever Pass, que cuenta con locales en Palmas del Pilar y Tortugas Open Mall. Pérdidas acumuladas y deudas, en un contexto marcado por la caída del consumo y el crecimiento de plataformas de origen chino.

20 de agosto de 2026 - 10:41

Una empresa textil con 40 años de historia solicitó su concurso preventivo, con un pasivo de más de $7.000 millones y pérdidas que casi se multiplicaron en un año.

Se trata de IGT33 S.A., la sociedad detrás de las marcas de indumentaria para hombres Rever Pass y Be Rebel, que recurrió a la herramienta judicial que suspende las ejecuciones de los acreedores y le permite a una compañía negociar su deuda con el fisco y con entidades bancarias, mientras intenta salir de su crisis productiva.

Con 13 locales en todo el país, en el distrito la marca tiene presencia en el shopping Palmas del Pilar y también cuenta con un local en el Tortugas Open Mall. En la actualidad cuenta con más de 100 trabajadores y una planta industrial propia ubicada en la localidad de Ricardo Rojas, partido de Tigre.

Según reveló la compañía en su presentación judicial, las ventas cayeron de $15.475 millones a $11.814 millones en moneda constante entre los ejercicios 2024 y 2025, una baja de casi 24%. La ganancia bruta se redujo de $8.962 millones a $5.678 millones, mientras que los gastos de comercialización y administración sumaron $8.567 millones. El resultado financiero aportó otros $1.200 millones negativos, y el ejercicio cerrado en noviembre de 2025 terminó con un rojo de $4.365 millones, frente a una pérdida de $515 millones en el período anterior.

Tal como se refleja en el expediente judicial, la empresa explica su situación actual en un proceso que viene agudizándose desde 2024 a partir de la combinación de varios factores: la retracción del consumo interno de indumentaria, el avance de las importaciones a través de plataformas digitales internacionales —principalmente de origen chino como Shein y Temu—, el aumento de los costos de producción y el encarecimiento del crédito, que llegó a niveles cercanos al 100% anual durante 2025.

Por otra parte, el cambio de hábitos de compra también afectó al modelo de negocio. El crecimiento del comercio electrónico fue limando la rentabilidad de los locales en shoppings, característicos por sus altos costos fijos.

Esto llevó a la empresa a cerrar puntos de venta en centros comerciales y en la Costa Atlántica, con el objetivo de concentrar la actividad en canales que considera más eficientes. En este contexto, la empresa analiza pasar de una matriz completamente productiva a otra que combine producción local con importación de productos terminados. Dicha estrategia, afirman en el expediente, permitiría reducir costos y competir en precio con las prendas importadas.

En cuanto a la deuda acumulada, la empresa reveló que debió recurrir a distintos créditos para sostener su operación . Los mismos fueron destinados a cubrir remuneraciones, indemnizaciones, renovación de locales e incorporación de nuevas líneas de productos.

En este sentido, el pasivo tiene como principal componente la deuda bancaria, que alcanza unos $3.276 millones. El Banco de la Nación Argentina concentra alrededor de $2.264 millones y el Banco Provincia unos $866 millones. A eso se suman $975 millones de deuda fiscal, $1.725 millones de obligaciones previsionales y compromisos laborales, sindicales y con proveedores. Al 31 de mayo, la empresa registraba unos $262 millones en cheques diferidos a proveedores, mientras que en el mercado ya figuraban 65 cheques rechazados por algo más de $300 millones. Esos incumplimientos derivaron en embargos sobre las cuentas de la sociedad, que ponían en peligro la continuidad de la operatoria de la firma.

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