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“Los comerciantes no quieren saber nada con el Libro de Quejas”

La herramienta será obligatoria en negocios y empresas desde el 1º de septiembre. El presidente de SCIPA cree que la medida puede perjudicar al comercio y pide que se aplace.
23 de agosto de 2015 - 00:00

A solo ocho días de la entrada en vigencia de la ordenanza que torna obligatorio la posesión de un Libro de Quejas a comercios y empresas con atención al público, la Cámara de Comercio de Pilar (SCIPA) volvió a pedir una prórroga de tres meses (1º de enero de 2016) para la puesta en marcha de la reglamentación.
La entidad recordó que el pasado 17 de julio envió una nota al Municipio solicitando el aplazamiento y que se utilicen los próximos tres meses para la difusión de los derechos y obligaciones de los comerciantes y las multas a aplicar pero no se la contestaron. “Hasta ahora no hubo respuestas y aunque entendemos que en un período electoral hay otras cuestiones que atender ya ha pasado mucho tiempo”, apuntó Daniel Castro, el presidente de SCIPA.
Para el titular de la cámara la ordenanza regulatoria del uso del Libro de Quejas debe dejar en claro “límites de la norma y cuál es el marco jurídico porque para nosotros no está bien determinado”.
“Cuando uno pide el Libro de Quejas es porque hay un roce entre comerciante y consumidor y hay que ser muy cuidadosos en ese aspecto”, manifestó Castro en el programa Código Plaza, de FM Plaza 92.1.
“Muchos reclamos no llegan a mayores porque en los barrios o el mismo centro de Pilar algunas personas son clientes habituales de un comercio y cuando hay un reclamo se soluciona en el momento. Acá te van a pedir el libro, asentarán lo que le parece al consumidor, el comerciante no tiene forma de apelar y debe gastar en un abogado para mandar una carta documento y después esperar que no vaya a Defensa del Consumidor y tener que pagarle de nuevo a un abogado. Pierde mucho tiempo y va a gastar más en abogados que lo que gana por el producto que está vendiendo”, explicó Castro.
Para el presidente de SCIPA, los límites del uso del Libro de Quejas no están claros y se preguntó si una persona puede quejarse “por el estado de la vereda, las luminarias o hasta porque no le dijeron buen día y se ofendió”. “Queremos que sirva para brindar un mejor servicio pero puede aparecer un pícaro y lo puede usar como una herramienta para generar honorarios de abogados en temas que el comerciante no esta atento”, alertó.
En el envío radial, Castro fue contundente y aseguró que “los comerciantes no quieren saber nada con el Libro de Quejas”. “No lo quiere nadie a este libro, por eso queremos tener en claro lo que vamos a firmar”, añadió.
En principio SCIPA estima que en todo el distrito existen unos 5.000 comercios y si todos tienen que homologar el Libro de Quejas no alcanzarían los tiempos administrativos hasta el 1º de septiembre.
Según se informó desde la Comuna, esta nueva herramienta para los consumidores podrá ser solicitada en cualquier comercio o empresa con atención al público ante situaciones tales como espera excesiva, maltrato, negativa a entregar factura, entre otras, y será de uso obligatorio. A su vez el comerciante se verá forzado a responder en un plazo de cinco días. l


“Puede aparecer un pícaro y lo puede usar como una herramienta para generar honorarios de abogados”.

DANIEL CASTRO.

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