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ENTREVISTA

Néstor Azorín, el trotamundos del tango, vuelve al ruedo

El bailarín pilarense retomó el dictado de clases presenciales en el centro de Pilar y se prepara para volver a girar por el mundo. ¿Por qué no hay milongas en Pilar?
Por Redacción Pilar a Diario 20 de febrero de 2022 - 00:02

En marzo del 2020, mientras en el mundo se declaraba la pandemia del coronavirus, el bailarín de tango Néstor Azorín comenzaba a entender que aquellos años de estar poco en casa y trotar por el mundo transmitiendo su talento empezaban a pausarse. Los pasajes para el vuelo a Moscú que debía abordar en unas semanas quedaron en una espera mucho más larga de la imaginada en ese momento. 

Como a tantos otros artistas, la coyuntura lo obligó a reinventarse. Apareció el gusto por la fotografía que hoy se refleja a través de su cuenta de Instagram @nestorazorin y el reencuentro con una cotidianidad casi olvidada. Fue en diciembre de 2021 cuando los rumbos profesionales volvieron a tomar forma, con el regreso de las clases presenciales de tango que brinda en su domicilio de la calle 11 de Septiembre.

“En diciembre, con protocolos, empecé como la mayoría de las actividades, tengo una sala acá en mi casa y también aprovecho para dar otro tipo de clases porque uno se tiene que rearmar”, explicó en una entrevista con el programa Materia Prima (FM Plaza 92.1). En cuanto a las clases, agregó que “hay grupales para todas las edades y todos los niveles, gente que recién empezó y alumnos fieles que me siguen desde hace años, y también doy clases individuales”. 

-¿Por qué no hay milongas en Pilar?
- Siempre costó mucho. La verdad que no se le da el espacio, lo digo de puro conocimiento, hace más de 20 años que estoy con el tango. En una época se empezó a hacer, hace más de 10 años se organizó una en el Club Unión con Oscar Mascareño. Pero después al otro año ya costaba más y la gente de Pilar es rara. Cuando no hay, piden y cuando hay no van. O van a la otra punta del mundo, a Capital. Y yo que soy pilarense desde hace muchos años, los bomberos se pisan la manguera entre ellos. Somos muy pocos y no hay apoyo entre la comunidad tanguera. 

-¿Puede tener que ver con la dificultad de bailar un tango o una milonga?
- Va todo de la mano. Falta un poco más de difusión, faltan espacios, formar un poco a la gente más joven. El tango es una de las danzas más complicadas, tomando tres meses de clases no es fácil que salgas a bailar a una milonga, en cambio con la salsa en un mes ya podés ir a salsear. En los últimos años que es todo rápido, cuesta más y falta un poco de difusión, más espacio. Uno sale de Capital, cruzás para Provincia y hay otro mundo. Por ejemplo Escobar, Luján y te encontrás a la mitad de los pilarenses. Los espacios te la hacen difícil, he ido a hablar a todos los clubes y estoy esperando respuestas. 

-¿Cuándo te tomás un avión de vuelta? ¿Extrañás los viajes?
- Estoy caminando un poco por las paredes. Uno también se acostumbró a estar como una hormiguita viajera por meses y al no viajar por dos años uno extraña eso. También hacía mucho que no estaba acá mucho tiempo. El año pasado me contactaron de Italia pero con el tema de la aceptación de determinados países con las vacunas no pude ir. Justo antes de la pandemia, en una semana yo tenía que viajar a Rusia y quedó en stand by y estamos retomando conversaciones para poder viajar en el mes de abril. 

-¿Disfrutás viajar?
- Sí, me gusta todo. Enseñar y bailar. Y además uno se enriquece personalmente, nuevas culturas, nuevas idiomas, te abre la cabeza. Uno piensa que la cultura nuestra es más o menos igual en todos lados y la verdad que no, te pegás la cabeza contra la pared. Sobre todo cuando uno tiene que dar clases y ser un poco parte de la cultura de ellos. 

-¿Qué es lo que más te gustó de todo lo que pudiste recorrer con el tango?
- La parte asiática me pareció bastante interesante, si bien medio que me morí de hambre porque no me gusta el pescado (risas). Uno va aprendiendo y es otro mundo. Después Europa en general es hermoso, podés encontrar lugares increíbles en pequeños pueblos, iglesias con miles de años.

A pulmón, Néstor afronta cada viaje por el mundo llevando una de las expresiones más representativas de nuestra cultura. Frente a esta situación, asegura que “no tenemos espacios o apoyos, lo digo por mí y por otros colegas de otras ramas del arte”. “Vengo desde hace más de 10 años viajando y siempre solo. En el corazón uno va a representando a su ciudad y a veces falta un poco más de acompañamiento”, advirtió. 

 

 

Se viene “La practilonga”

El sábado 26 de febrero Néstor Azorín organiza una “practilonga”, es decir, “una mezcla de práctica con milonga, un poco más relajada, donde la gente puede venir y participar”. 

La convocatoria está abierta a quienes quieran participar activamente del baile y también a quienes les guste observar la práctica. La cita es a las 22 en el salón del bailarín, ubicado en 11 de Septiembre 154.

“Es un espacio relajado pero íntimo”, agregó el artista. El valor de la entrada anticipada es de $400 con una clase incluida o de 500 pesos en la puerta del lugar. Funcionará un bufet. 

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