ver más
Soy mano

Estadio Azteca

Por Redacción Pilar a Diario 26 de noviembre de 2022 - 07:42

Por Víctor Koprivsek

Hoy sábado es un día muy especial. Juega la selección. Es a todo o nada. A veces la vida se ajusta como en un cuello de botella. No pienso en nosotros, humildes mortales, que andaremos hasta las 16 horas buscando el pan, intentando el yugo, abrazando el día. Pienso que, a lo mejor, aun en la cima hay encrucijadas hasta para quienes tienen todo resuelto o, al menos, una gran parte, como los once muchachos que tendrán que salir a la cancha con la celeste y blanca a ganar o ganar.

Ojalá hayan dormido bien. Ojalá en sueños hayan goleado y se hayan encontrado en un grito de victoria y esperanza.

Dios quiera se hayan despertado agradecidos por la oportunidad de entregarlo todo y llevar con este triunfo una alegría grande a este pueblo que bien sabe de luchas.

Celebrar la alegría es cosa seria. Deleitarnos en un estallido de abrazos y risas y lágrimas es algo que no se olvida.

Muchos dirán: “Es un partido. Es un mundial”. Sin embargo, el ejemplo más grande de alegría popular está muy cerca, muy fresco, al alcance de un recuerdo, apenas.

Ayer viernes, se cumplieron dos años de la partida física de Diego Armando Maradona. Pienso en las constelaciones galácticas, en los pliegues de las montañas donde nacen los vientos. En la luz infinita de la luna, que con su blancura única guía el camino de la noche. Como escribió Tolkien: “Encuentra en donde nace el río, en donde aprenden sus canciones los gorriones. Nadie camina solo”.

Antes de terminar este Soy Mano hago un paréntesis para contarles que Derqui tiene un solo y único edificio histórico, tan profundo que llega hasta las mismas raíces del pueblo y su nacimiento. Es la estación Antonio Toro, un legado del fundador del pueblo, asesinado vilmente cuando volvía a caballo de Pilar luego de una reunión donde había defendido su postura acerca de la importancia para la zona del desarrollo del Ferrocarril Lacroze. Tenía treinta y pico de años.

Hoy es un día único. Abriste los ojos, desayunaste, fuiste a tu trabajo. Este sábado se detendrá nuestro mundo a las cuatro de la tarde para que veas junto a tus amigos, o tus hijas e hijos o padres una final temprana. Si ganamos, seguimos en carrera. Y si no, también.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar