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Soy mano

Olvido y ferrocarril

Por Redacción Pilar a Diario 29 de enero de 2022 - 08:13

Por Graciela Labale

Fueron muchas las ciudades y pueblos que pasaron al olvido cuando el ferrocarril abandonó a las vías y a sus gentes. De curiosa, nomás, me gusta acercarme y ver qué pasa hoy. A través de los años y las circunstancias conocí muchos, sería largo nombrarlos a todos. Hoy vienen a mi cabeza: Santa Eleodora en el Partido de General Villegas, Justino Solari cerca de Mercedes, Corrientes y otros como General Rivas, Partido de Suipacha que al volver a recibir el paso del tren tomó nuevos bríos.

Lugares bellos donde fotografiar puertas y ventanas con rejas antiguas, casas u hoteles abandonados, conocer el presente de los pobladores, visitar bodegones, escribir, escuchar el silencio, comer las especialidades de la zona, beber unos ricos vinos, disfrutar el verde, oír el canto de los pájaros, de ser posible bien acompañada para compartir las muchas curiosidades.

Esta vez, a instancias de una amiga, que cuenta con auto y un toque de audacia, sin ambas condiciones es imposible llegar, la vuelta fue por un lugar muy cercano a Pilar: el paraje Etchegoyen en el Partido de Exaltación de la Cruz, casi al límite del Partido de Luján. Ruta 8 desvío por la 6 con mucha intuición ya que no está señalizado, con “la Gallega” desorientada que no se cansa de repetir “camino desconocido”, más la ayuda de un lugareño que nos dijo doblen donde está el cartel de Rodizio, después de atravesar un lodazal y hacer turismo aventura, llegamos!

En Etchegoyen viven unas 50 personas y hay tres sitios emblemáticos para conocer.

• La estación del ferrocarril con el encanto de las viejas glorias, por donde pasaba “el Federico”, desde 1887, que unía Federico Lacroze, CABA y Rojas, Provincia de Buenos Aires, con frecuencias diarias: un tren rápido, el lechero que paraba en todas y a mediodía uno de carga que era el responsable de dejar mercaderías en todo su trayecto.

• La casona “Las Delicias”, de más de 100 años, muy cuidada, antes hotel de pasajeros, en el que según cuenta una leyenda cantó Gardel! Dicen que en los años 20 del siglo pasado, el tren en el que viajaba el Zorzal Criollo se rompió en el pueblito y el astro debió pernoctar allí. Imaginen el revuelo. A pedido de los trabajadores del hospedaje, se asomó al balconcito y cantó varios tangos para quienes andaban por el lugar.

• La Pulpería y Almacén de Ramos Generales de la familia Crosatto, que en 1953 se la compraron a los dueños originales y hoy es regenteada por Marcela, hija del dueño ya fallecido. Una persona muy cálida que nos recibe amablemente y nos cuenta varias historias que pasan de boca en boca como para que no se pierdan en los senderos de la desmemoria. Allí también se recibían las cartas de los vecinos para mandar por correo, había teléfono público y pasaba buena parte de la vida de los lugareños. Ahora los fines de semana prepara ricas picadas y empanadas para los curiosos que como nosotras llegan al pueblito, y de marzo a diciembre hay una feria de artesanos a cielo abierto que organiza la escuela pública cercana.

Como bonus track Marcela nos aconsejó otro camino más amigable para el regreso, tampoco señalizado. Y es éste, te lo cuento por si el relato te entusiasmó y querés conocer: ruta 8 y 6, por la 6 en dirección a Luján, andá despacito y doblá a la derecha donde está el cartel de Estancia La Mimosa, de ahí son unos 5 kilómetros más.

Los pobladores que aman su lugar, libran una solitaria batalla contra el olvido. Animate y da una vueltita, es bien cerquita de casa.

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