Soy mano

Entre mates y nostalgia *

Por Graciela Labale
sábado, 29 de agosto de 2020 · 08:22

La mañana del viernes, destinada a escribir esta columna, transcurrió entre mates y nostalgia.
“Hubo un tiempo que fue hermoso y fui libre de verdad…” (Charly García).
Pero “entonces, llegaron ellos, los sacaron a empujones de las casas y los encerraron entre esas cuatro paredes blancas…
”(Joan Manuel Serrat).
Parafraseando y recordando viejas canciones, se puede resumir en dos o tres versos parte de lo vivido. Algunos sobrevivimos, otras y otros no tuvieron la misma suerte. Los que quedamos, muchas veces tenemos que sobrellevar esa nostalgia tan rioplatense, que cada tanto se empeña en tocar, de vez en vez, a la puerta.
Por estas cuestiones de los algoritmos y la virtualidad, hace unos meses, empezaron a aparecer en mis redes, libros que creía “desaparecidos”. Dicen los que saben que mi recurrencia en volver a algunos temas provoca eso. En uno de estos largos días de encierro, “empandemiados” veo uno, muy viejo, de mi querido y admirado Padre Mugica: “Peronismo y Cristianismo”, su nombre. Era uno de esos que solía comprar a la salida de la facultad, los viernes, cuando el regreso a casa se demoraba entre librerías de Corrientes abiertas toda la noche, la pizza de “dorapa” en Las Cuartetas o Güerrin, alguna vieja película del neorrealismo italiano reestrenada en el cine Arte, un café con los compañeros en “La Paz” y el amor derramado en la cama de algún “telo” barato.
A propósito del libro del Padrecito Carlos, en estos días volvió a mis manos, y digo volvió, porque el original había sido quemado en la terracita de mi casa de Devoto junto a varios libros y revistas considerados “subversivos” por los represores. 
Gracias hijo por ayudarme a recuperarlo. Y acá va un párrafo que bien podría haber sido escrito antes de ayer.
“¿Qué es glorificar a Dios? No es ponerles 25 velas a los santos. NO. Sí ayudar a que un hombre sea más hombre. Si yo a ese hombre lo ayudo a leer y escribir, glorifico a Dios, porque lo ayudo a crecer como hombre. Y aquí el rol del sacerdote: ayudar al hombre a ponerse de pie. No pararlo. Él solo se tiene que poner de pie. Ayudarlo a ayudarse: esa es la misión del sacerdote.”
Por algo la Triple A lo mató. Cuánta falta nos seguís haciendo.

*Dedicado especialmente a Nelly Azul Benítez, fundadora de la murga Los Guardianes de Mugica, vecina y amiga de la Villa 31.
 

2
1
66%
Satisfacción
0%
Esperanza
0%
Bronca
0%
Tristeza
0%
Incertidumbre
33%
Indiferencia

Comentarios