Soy mano

Tiempo de cuarentena

Por Graciela Labale
sábado, 4 de abril de 2020 · 08:34

El silencio entra por mi ventana, la calle casi desierta es, en este mismo instante, el paisaje cotidiano. Quedarse adentro parece ser la única opción para enfrentar al enemigo. 
Tengo casa, tengo agua, tengo comida, tengo libros, tengo plantas, tengo música, tengo familia que me asiste y una lista interminable de cosas por hacer, sin olvidarme ni un momento lo difícil que es “estar en casa” para tantas y tantos con los que comparto muchos momentos de la vida. Viviendas de 3 por 4, piso de tierra, sin agua para lavarse las manos a cada rato y sin la changa que sustente el día a día. 
 Soy afortunada, repito a cada instante. Agradezco. Paso los días y sus noches sin aburrirme, aunque me falte lo más importante: el contacto humano, la mirada y la voz del otro, los abrazos, los encuentros cara a cara, el mate compartido y la mesa con hijos, nuera, yerno y todos los que suelen rodearme.
Sé que en medio de este caos, no puedo quejarme de nada. Hasta tengo un Presidente del que considero está a la altura de las circunstancias, a pesar de los eternos miserables que buscan algún rédito aún en la desgracia. 
Que todo podría ser mejor, claro que sí, pero el abandono y la desvalorización a la que sometieron a la salud pública, que hace añares dejó de ser un bien no negociable por culpa de los mercaderes de todo, hace que estemos como estamos. Remontando contra el viento, “a contra sol, a contra luz, a contra vida” Entre tanta incertidumbre, en esta lucha por vivir y sobrevivir yo también “Apuesto por la vida”. Por eso, esta vez, como tantas, para cerrar la columna, elijo un poemazo de Héctor Negro que por estos días cobra un valor inapelable. 
“En este viaje de llegada y despedida, de crepúsculos y auroras de esperanzas no cumplidas. En este juego
de la eterna recorrida, por el llanto y por la risa por la pena presentida.
En esta suerte de pulseada con la muerte, apuesto por la vida... Apuesto por el sol inevitable y cierto, y por la primavera que bajará hasta el huerto. Por toda la locura    
de andar siempre soñando, de despertar volando
y en besos, florecer. Por la aventura hermosa
de querer sin medida, y por jugarme en eso apuesto por la vida...
En este riesgo donde el tiempo es la medida, de lo ido y lo buscado de la andanza transcurrida. En este puente de jugadas compartidas, donde muchos se desangran
sin saber de sus heridas. En este aliento que es mi luz y mi alimento, apuesto por la vida...”

 

5
1
33%
Satisfacción
0%
Esperanza
0%
Bronca
66%
Tristeza
0%
Incertidumbre
0%
Indiferencia

Comentarios

5/4/2020 | 19:21
#1
Muy buena tu nota, querida Nora. Vos sabés que yo te digo Nora, en vez de Graciela. Muy bueno el poema. Te envío un gran codazo.