Esta columna iba a tener como eje la invitación a un encuentro que se realizará en la vereda del centro cultural y escuela de arte IntegrArte Pilar, el domingo 22 de diciembre a las 19.30, respondiendo a una iniciativa del querido Juan Carr, referente de Red Solidaria.
Durante el invierno la red estuvo a la cabeza de las organizaciones sociales que asistieron a las personas en situación de calle. Y fue la música uno de los tantos brazos que colaboraron con la campaña. Allí estuvieron nuestros créditos locales, los queridísimos Muriel Lanfranco y Juan Pablo Moyano. El próximo domingo nos sumaremos a un hecho colectivo que se llevará a cabo en más de 300 ciudades de todo el país y juntos cantaremos “Inconsciente Colectivo” que, con el aval del mismísimo Charly García, es el tema elegido para homenajear a este tejido de voluntades que se unen cuando la necesidad acecha y los que deberían hacerse cargo miran para otro lado. Desde ya esperamos a las y los lectores, sepan o no cantar, en la vereda de Inte, esa tardecita a cantar “de nuevo una vez más…”
Y es una columna mezcolanza, como digo en el título porque no puedo dejar de compartir el dolor que causó el femicidio de Laura Sirera, una muchacha con dos hijitos pequeños, llena de vida, de proyectos, de sueños. Obviamente todos los femicidios producen horror y pena, impotencia y bronca por esta sociedad machista y patriarcal que no para de matarnos, pero cuando la víctima es una persona del barrio, que cruzás en la calle, que hasta fue compañera de escuela de tu hijo, que ha marchado en los primeros reclamos por Ni Una Menos, cuando aún éramos pocas, el dolor traspasa todos los límites. Cuánto tenemos que aprender como sociedad para deconstruir lo que tanto daña, cuántas preguntas nos tenemos que hacer como mujeres cuando criamos a nuestros hijos como machitos súper poderosos. Duele la muerte y duele también cuando muchos de los que caminan las mismas calles que nosotros, son capaces de derramar tantas injurias y tanto odio a través de sus comentarios en las redes sociales o diarios locales.
¿Puede el humano ser capaz de aprovechar un momento así para escribir con tanto resentimiento?
Por suerte pertenezco a grupos de mujeres como Ni Una Menos-La Mesa Pilar y la Asamblea de Mujeres local, donde el concepto de sororidad, que no es otra cosa que hermandad, confianza, fidelidad, apoyo y reconocimiento para construir un mundo diferente, se hizo carne más allá de las diferencias ideológicas, partidarias o religiosas. Todas sin excepción nos unimos en un solo grito: Si tocan a una, nos tocan a todas.
Ni una menos!!!
Mezcolanza imprescindible
Por Graciela Labale