Almacén de barrio, persiana que se levanta con esfuerzo sideral. Productos con el costo más alto. El que llega del intermediario del intermediario. Camionetas que avanzan por las calles destruidas de Peruzzoti llevando bebidas, gaseosas, etc. Mayoristas del barrio, economía de abajo. Boleta contra boleta. Aumentos contra aumentos.
El ojo que mira por arriba del hombro no posa su mirada donde pisa. El abajo y el arriba está hecho de hombres y mujeres comunes nacidos en distintas cunas.
Tarifazo…
- Uh… ¡¡¡dijo faso!!! - diría Capusoto.
Treinta y dos mil pesos de luz le llegó a una vecina. Ocho mil a otra. 17 mil a otra señora de Sansouci.
En todos los casos, como no pudieron pagar, directamente les cortaron la luz.
El tiempo es tiempo y a veces llueve. Y se inunda todo y siempre la culpa la tiene el que se fue. Y ahora más.
En la desesperación desesperada del que está solo con la boleta de luz en la mano y tiene que elegir entre pagar o comer (porque son tantos los angustiados), en esa desesperación, la ira se vuelve locura y la decepción arrepentimiento.
Fútbol.
Esa es la macro respuesta a casi todos los problemas de los argentinos. La respuesta todopoderosa que calma y alimenta y colma: fútbol.
Si te viene una boleta de más de dos mil mangos mensuales: fútbol. Si se te inunda tu casa: fútbol. Si no tenés laburo: fútbol. Si volvió Cavallo o metieron presa a una mujer sin pruebas, y sigue presa: fútbol.
Ni hablar del dólar. Si se fue de 9 a 11 y después de 11 a 15 y después a 19.
Y si rápidamente pasó a 23: fútbol.
Si el presidente de un país vuelve a inclinarse ante la Fábrica Mundial de Indigentes (FMI, por si algún desprevenido no sabe las siglas), y esa inclinación se transmite por cadena nacional, tranquilos porque para digerir ese trago, amargo para muchos, insignificante para otros, esperado para los menos; no hay nada mejor que el fútbol.
El fútbol es la gran solución argentina a los problemas argentinos.
Tranquilos, se viene el mundial y el gran circo de la hipocresía.
Luz, agua y fútbol
POR VÍCTOR KOPRIVSEK