Soy mano

La nube

Por Víctor Koprivsek

La nube
Mira desde arriba pero no sabe qué ve, señala acá y allá suspendida en el aire, abre y cierra las compuertas del agua, seca por un lado, inunda por el otro, deja pasar y luego se retrae y así la nube ahí arriba se cree Dios.
Pero el sol en su lomo, en su espalda de aire, su nuca transparente, la desarma a su antojo; y cuando eso pasa besa la tierra y todo florece.
Porque el sol está más arriba, más cerca de Dios.
Las buenas noticias, aunque cueste encontrarlas en los tiempos de crisis, existen.
Las vas a ver ahí en el barrio profundo donde la miseria azota y alguien comparte sin especulaciones un pan, una taza de leche, una palabra de aliento.
Te quería contar que mucha gente de Presidente Derqui se solidarizó con el caso de Luis Rufino Pérez, el tachero de la estación.
Hace 47 años que tiene su parada frente al bar Argentino. 
¿Sabés a la cantidad de gente que ayudó llevándolas en momentos difíciles cuando Derqui ni salita tenía? Ahí salía Luis llevando a una madre a dar a luz o una familia con un niño enfermo.
Le sacaron la parada y no sabe qué hacer el hombre. Le complicaron la vida. Parece el mundo del revés donde al que trabaja dignamente lo vuelven loco y al corrupto le dan la mano.
"Siempre tuve todo en regla. Hoy me siento perdido. Yo la compré a esa parada. Se la compré a Delio Cazasa cuando éramos varios tacheros, también estaba Moderné, Toto Guarrié, Agüero, Joaquín Verón, éramos re compinches todos”, me dijo el otro día con los ojos emocionados.
La verdad es que Luis es parte del paisaje derquino, un emblema de trabajo y dedicación, un vecino que nunca hizo mal a nadie; muy por el contrario, siempre que pudo dar una mano la dio.
En estas cuatro décadas hubo ordenanzas y gestiones, decretos, que reafirmaron su lugar, "su parada de taxis”. Hoy su compañero fiel, el Falcón celeste, descansa en el garaje de su casa.
A personas así habría que honrarlas y no molestarlas. Ellos son Derqui, no merecen, en el otoño de sus vidas, que se las compliquen.
La sensibilidad y la solidaridad son virtudes. El respeto siempre está más allá de todo. Por eso desde acá bregamos para que a Luis le restablezcan su parada de taxis la gente de la Municipalidad.
Vayan y no le siga cagando la vida a la gente, sobre todo a la buena gente que representa mucho.
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