por Horacio Pettinicchi lithorachi@gmail.com
16 rosas rojas
"16 rosas rojas nacidas de madrugada regresarán cada noche de la tierra liberada” leyenda que amaneció hace ya 45 años pintadas en las paredes de la gran ciudad recordando a los compañeros fusilados en la lejana base naval, y entre esos compañeros estaba Rubén Pedro Bonet, proletario, militante del PRT-ERP, quien alguna vez fue defendido en los juzgados de la dictadura por Vicente Zito Lema, poeta, dramaturgo, periodista, filósofo, docente y abogado en los tiempos que los abogados en general estaban mucho más ligados a las clases altas y no se comprometían mucho con esas nuevas organizaciones políticas que no respondían a los partidos tradicionales. Conoció al Indio Bonet, lo conoció en su detención, compartiendo con él un sueño de un mundo mejor, conoció a su compañera, a sus hijos, y luego de su asesinato, sabiendo de su ternura y amor a sus hijos, escribió un poema que bien el Indio Bonet podría haber escrito:
"Los que lo conocieron pueden atestiguar/ que era un duro militante/. Igual lo saben sus torturadores que no lograron sacarle una palabra/ Pero también es bueno que se recuerde que su última carta la escribió a Hernán y Mariana, sus hijos de 5 y 4 años/ recién llegado al penal de Rawson les contó cómo había viajado desde Buenos Aires/ Primero en un camión de celdas sin día y sin noche y luego en un avión esposado al asiento/ Pero él lo decía como si fuera una hermosa aventura en la Malasia –no se olviden de que era para sus hijos–/ También les contó que en el penal hacía frío pero que a él tanto frío le gustaba y que fumaba y que leía y que tenía en la pared de su celda pegada la foto de Hernán y de Mariana junto a la de Carlitos Chaplin/ Les pedía a sus hijos que lo vinieran a visitar si era posible para el 9 de julio/ Que no faltaran a clase y que le contestaran la carta/ Como Hernán y Mariana no sabían escribir le enviaron sus dibujos donde el duro militante tenía en vez de manos raíces y un alto sombrero de payaso/ El día que se fugó del penal /se ató del cuello una carterita de cuero marrón con las fotos de sus hijos y la de Chaplin y los dibujos y aún la llevaba/ cuando lo asesinaron/ en la base naval bien cerca del mar y de una playa con enormes negras gaviotas”. ( Vicente Zito Lema).
Las heridas siguen sangrando, y la tierra, nuestra tierra aún esperan su liberación.