"Me escribo/lo que más puedo escribirme/Me escribo/lo que me habría de escribir/ de cualquier modo/ Me escribo lo que en mí llevaba escrito”.
El país doblado
por Horacio Pettinicchi
lithorachi@gmail.com
No nos quedaba otra -nos dijo algún vez- tuve que irme con mis sueños a otra parte, no tenía más de treinta años cuando llegué a Guiria, un pueblo de la costa venezolana. Y yo que venía del país de las sombras caminé bajo el sol mientras en mi país el desguace continuaba.
"Nadie estuvo en sus ropas, en su patria, en sus raíces/ Un silencio de lobo avanzó y corcoveó por estas calles/ El terror derribó puertas y espió por las mirillas/ Una conmoción de muerte, de la puerta para afuera/ y de los ojos para adentro, nos exilió del otro/ y fuimos gente sola, de mirada huidiza, en los rincones / como las hojas tristes que los vientos amontonan”.-
Extrañaba a sus compañeros de Crisis, extrañaba al semanario del pueblo de Alberdi, donde publicó sus primeras letras junto a poesías de Raúl González Tuñón, Julio Huasy y otros como Roberto J. Santoro y Dardo Dorronzoro que en la larga noche fueron desaparecidos. Atrevimiento literario que llevó a que el director del semanario y a sus hijos fueran a parar con sus huesos a la cárcel cuando llegaron los años de terror y exilio a nuestro país.
"Faltan las palabras, o sobran otras veces/ Los hechos las deciden necesarias o las ahogan/ Las abren y evidencian, y las golpean día a día/ Están bajo juicio sumarísimo”.
Eduardo Dalter nació en Buenos Aires en 1947. Poeta e investigador cultural. Editó su primer poemario en 1971, colaboró en la revista Crisis y otras publicaciones de Latinoamérica. Como tantos otros conoció el exilio y el desarraigo. Dicto diversos seminarios acerca de la poesía de América en la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires, entre otras instituciones. Entre sus obras se cuenta "Silbos” (1986), "Hojas de sábila” (1992), "Mareas” (1997), "N.Y. Postales para enviar a los amigos” (1999), "Bocas baldías” (2001), "El mercado de la muerte” (2004), "Hojas de ruta” (2005) y "Canciones olvidadas” (2006). Actualmente reside en Villa Luzuriaga.
"Vi a mi país doblarse, contraerse/ de dolor y asfixia bajo un infecto mar de propaganda/ Las gentes desoladas querían creer/ en los destellos y el país era una fiesta próxima/ en el destino ligero y cibernético/ Nadie imaginaba quedarse atrás en el revuelo/ que había traspasado los límites innecesarios y trágicos / de la cultura de aldea/ de la economía de aldea y de una historia/ pérfida y frustrante/ Los malheridos y contusos /y hasta insomnes y excluidos/ que todo renacer trae consigo/...”. ("Vi a mi país doblarse...”).