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OCTUBREANDO

El poeta enamorado

Por Redacción Pilar a Diario 7 de marzo de 2017 - 00:00

Por Horacio Pettinicchi lithorachigmail.com

"Amigo: sé que existes, pero ignoro tu nombre./No lo he sabido nunca ni lo quiero saber./Pero te llamo amigo para hablar de hombre a hombre,/que es el único modo de hablar de una mujer./Esa mujer es tuya, pero también es mía./Si es más mía que tuya, lo saben ella y Dios./Sólo sé que hoy me quiere como ayer te quería,/aunque quizás mañana nos olvide a los dos./Ya ves: ahora es de noche, yo te llamo mi amigo;/yo, que aprendí a estar solo para quererla más;/y ella, en tu propia almohada, tal vez sueña conmigo;/y tú, que no lo sabes, no la despertarás./¡Qué importa lo que sueña!. Déjala así, dormida./Yo seré como un sueño sin mañana ni ayer./Y ella irá de tu brazo para toda la vida,/y abrirá las ventanas en el atardecer./Quédate tú con ella. Yo seguiré el camino./Ya es tarde, tengo prisa, y aún hay mucho que andar,/y nunca rompo el vaso donde bebí un buen vino,/ni siembro nada, nunca, cuando voy hacia el mar./Y pasarán los años favorables o adversos,/y nacerán las rosas que nacen porque sí;/y acaso tú, algún día, leerás estos versos,/sin saber que los hice por ella y para ti.....”.- (Carta Sin Fecha). 
Nacido en Cuba (1910) José Ángel Buesa fue un poeta enamorado, su obra embebida, en el neo romanticismo, es sumamente clara y de inmensa sensibilidad, lo que lo convirtió en uno de los poetas más populares de su época. Novelista, escritor de libretos, director de programas radiales, fue traducido a varios idiomas y musicalizada su poesía. En los años finales de su vida, se vio obligado a abandonar su patria natal para empezar una peregrinación que lo llevó a España, Islas Canarias, El Salvador, y finalmente a Santo Domingo, donde murió (1982). 
"Tal vez guardes mi libro en alguna gaveta,/sin que nadie descubra cuál relata su historia,/pues será simplemente, los versos de un poeta,/tras de arrancar la página de la dedicatoria.../Y pasarán los años... Pero acaso algún día,/o acaso alguna noche que estés sola en tu lecho,/abrirás la gaveta - como una rebeldía,/y leerás mi libro- tal vez como un despecho./Y brotará un perfume de una ilusión suprema/sobre tu desencanto de esposa abandonada./Y entonces con orgullo, marcarás la página.../y guardarás mi libro debajo de la almohada”.- (Canción para la esposa ajena).

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