Todo está guardado en la memoria, dice León y es ella quien nos protege del olvido, el siniestro, el que mata dos veces, es la memoria la que nos hace exigir justicia siempre de la mano de la irrefutable verdad. Con esta consigna por delante es que nos juntamos en la Vigilia de IntegrArte, para recordar y para que la lucha por los DDHH de ayer y hoy se mantenga viva. Y es así como con testimonios, textos, versos, monólogos teatrales, música, acrobacias y una legítima comunión de almas, repetimos cada año una ceremonia esperada. Con la presentación del libro "Los aviones negros”, del historiador local Fabián Domínguez, las canciones de una emocionada Muriel Lanfranco, con la contundencia en la voz de Nico Peral y el compromiso eterno de Claudio Sosa entreverados con poemas y razones, con luchas y amores, con Elizabeth Quintana y su monólogo de teatro por la identidad, con el fuerte testimonio de Ana y Pancho Montiel, el fundador del Movimiento Nacional de Trabajadores Portuarios, con la libertad en acto de Mariel
Todo está guardado en la memoria
POR GRACIELA LABALE
Oglobin en el aire de Inte, con la presencia de mi ahijadita Jazmín en la mesa de La Mesa y hasta con un nacimiento, el de Camila Méndez casi en vivo y directo, transcurrió una noche más, esperando el nefasto 24. Es la vigilia nuestra manera de aliviar tanto dolor apretado en la garganta, ayer, en las calles o en otros espacios, a veces en soledad, ahora y desde hace 10 años, numerosísima, en el querido centro cultural. Ya un clásico que sabe cerrar con la prepotencia de la palabra, elegida por Víctor Koprivsek, Chino Méndez y quien escribe esta columna. "Ese hombre esa mujer no tienen rostro. No tienen nombre (no son más que la cresta de una mar de ventura y nueva que penetra en la frontera de piedra apenas espuma que con los vientos regios siempre vuelve)…
Por el suelo ropas / fotos / libros rotos, una cartera vacía. El coche avanza por la calle impune, nadie lo detiene, todos saben. Ese hombre, esa mujer atados traspiran mucho, respiran mal, la pesadumbre, el miedo se ahogan, tiemblan… En ese mismo momento sucede en el mundo la belleza, encuentros fortuitos / deseados / los instantes perpetuos de la vida… Una niña en la puerta de su casa dice adiós, la gota de lluvia choca contra sus labios, hay un estallido de luciérnagas salvajes hay un desierto de esmeraldas fundidas…
Pero ese hombre esa mujer no tienen rostro, ni ojos ni oídos para la gloria… Los secretos del crimen del horror se repiten en voz muy baja. Pero ellos, ese hombre esa mujer ya desnudos los escuchan. Ese hombre esa mujer cualquiera de nosotros ni vivos ni muertos, ni cielo ni tierra, ni siquiera oasis, apenas la precariedad del recuerdo. Una gaviota levanta vuelo en alba brumosa. El aire se agita pero vuelve a ser eterno. Ese hombre esa mujer esperan. (Fragmento de "Desaparecidos” de Vicente Zito Lema).