"(…) Ay de mí que no me hablas: saco mis pechos dormidos y en las tetas que mamaste, mis uñas, hijo, me hinco (…) Tu sangre prendió en la tierra multitudes. Se volvieron los puños, bosques; los gritos mares y montes los pechos. Y la ropa militar junto al mono del obrero compartieron el latir debajo del mismo pecho (…) Pueblo chico que lucha sin espadas y sin balas por el pan de todo el mundo, por la luz y la canción. Debajo de la lengua se guarda los gemidos y las hurras pero, eso sí, cuando canta, las piedras se resquebrajan (…)”.-
Poesía comprometida
por Horacio Pettinicchi
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Fragmento de Epitafio, o "Cantares de la Patria Amarga”, es un libro de 20 poemas escrito por Yannis Ritsos (1909-1990) estando preso en un campo de concentración en la isla de Leros. Canta aquí la tragedia de una madre que en 1936 pierde a su hijo en una jornada de huelga general, asesinado por las fuerzas antidisturbios del gobierno fascista de Metaxás.
"Hace ya tantos años que todos tienen hambre, que todos tienen sed, que todos mueren sitiados por tierra y mar, el calor devoró sus campos y la sal inundó sus casas, el viento derribó sus puertas y deshojó las pocas lilas de la plaza, por los agujeros de sus capotes entra y sale la muerte, sus lenguas están ácidas como el amargo fruto del ciprés, sus perros se murieron envueltos en sus sombras y la lluvia golpea en sus huesos. Fuman boñigas arriba en las guaridas, convertidos en piedra y por la noche vigilan el rabioso mar donde se ha hundido el mástil roto de la luna. Se ha terminado el pan. Las balas se acabaron, ahora cargan sus viejas armas, solo con sus corazones. Tantos años sitiados por tierra y mar, todos tienen hambre, todos perecen y nadie se muere, arriba, en las guaridas, sus ojos centellean, una gran bandera, un gran fuego rojo, y, cada amanecer, millares de palomas vuelan desde sus manos hacia las cuatro puertas del horizonte”. (Fragmento de Grecidad)
Poeta, ensayista y político griego, su vida transcurrió entre pérdidas de seres queridos, la ruina económica de su familia, sus enfermedades y reiteradas prisiones. No obstante, su obra es una absoluta muestra de ternura, solidaridad y confianza en la raza humana. Fue reconocido, junto a Elytis y Séferis, como uno de los tres más grandes poetas de la modernidad de su país, siendo el único que no obtuvo el Nobel de Literatura, recibió, en cambio, el Premio Lenin de la Paz, por su militancia comunista. Su obra marcó un cambio de estilo en su país, fundamentalmente Epitafio, Grecitat, y Sonata del claro de luna.