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SOY MANO: Muletilla

Por Redacción Pilar a Diario 11 de febrero de 2017 - 00:00
Por Graciela Labale

Podría ser una mujer que concurre a un taller de Género en una biblioteca popular. O cualquier otra persona. Ponele.
Podría ser una mujer, misionera, hermosa ella, que si bien no es víctima de violencia familiar, atravesó otros padeceres. No es una cuestión menor sentirse muy solita, recién llegada al conurbano bonaerense, debiendo enfrentar innumerables obstáculos para superar los miedos de vivir en una comunidad que le resulta muy hostil, optando, en principio, por quedarse encerrada en las cuatro paredes de su casa junto a su esposo e hijito, con todo lo que ello conlleva. Ponele.
Podría ser una mujer que en esa biblioteca conoce a otras, con otras historias, algunas muy pesadas y empieza a confiar, ya no está tan sola, ya tiene un grupo de pertenencia. Ponele.
Que ante esta nueva situación, ante esta nueva forma de vincularse, debe pararse bien firme ante su esposo quien, con respeto y compañerismo, empieza a comprender mucho más a su compañera y sus necesidades. Ponele.
Podría ser una mujer que, en esa búsqueda, vuelve a estudiar y está en camino de terminar la escuela secundaria. Ponele.
Que en ese grupo al que asiste se conversa muchísimo, entre tantas cosas, sobre el cuidado del cuerpo, sobre la necesidad de hacer controles médicos periódicos, particularmente ginecológicos, para evitar consecuencias no deseadas y empezar a hacerle caso a una dolencia que la viene molestando hace un tiempito. Ponele.
Que, en ese sentido, esta muchacha decide comenzar a atenderse y se acerca al hospital público del centro de la ciudad. Ponele.
Que logra el primer turno por milagro, consigue que la examinen, le indican una serie de estudios y que debe volver a una nueva consulta cuando tenga todo esto terminado. Ponele.
Que, no sin esfuerzo, (es difícil ser pobre y tener solamente la posibilidad de acceder a la salud pública), consigue hacerse las prácticas indicadas después de muchos madrugones, esperas y algunos malos tratos. Ponele. 
Que por no contar con teléfono de línea, ni locutorios en su localidad, ni con la moneda necesaria y con un celular que, al no tener crédito le impide usar los 0800, no puede pedir turnos telefónicos. Ponele.
Que es imposible conseguirlo ya que el famoso 0800 SALUD da todo el tiempo ocupado y que cuando digo todo el tiempo, es todo el tiempo. Los días pasan, y no digo ni uno ni dos, digo semanas, y nada. Ponele. 
Que entre las personas que la rodean, algunas se ofrecen a ponerse firmes entre las 8 y las 18 y solicitar el tan ansiado turno médico, única forma de lograrlo, tal como informan en el mismísimo hospital. En tanto, el tiempo pasa y esa batería de estudios va perdiendo vigencia, mientras el malestar continúa. Ponele.
Ponele que es en Pilar… ¿Violencia Institucional? Ponele…

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