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OCTUBREANDO

Historias detrás de la historia

por Horacio Pettinicchi lithorachi@gmail.com.ar
Por Redacción Pilar a Diario 2 de agosto de 2016 - 00:00
De una y mil maneras nuestra literatura ha recorrido diversas formas de contarnos el inentendible horror de la dictadura militar setentista. Buenas algunas, olvidables otras, pero pocas me han atrapado como "Una mujer sucede”, quizás por su singular forma de decirnos del delirio de la represión. El autor ubica sus personajes en una sala velatoria de un pueblo de Provincia, con una muerta sin identificar. Es el escenario en el que irán sucediéndose los relatos que conforman esta novela de Luis Lozano.
Un forastero llega al velorio para protegerse de la lluvia encontrándose con un único asistente, un empleado municipal que hace horas extras acompañando a la difunta de la que solo se sabe que cayó muerta en la plaza principal al salir de la municipalidad. Aburridos, inician una partida de truco usando como mesa el cuerpo de la muerte, a ellos se une un tercer hombre que al igual que el anterior, ingresa buscando refugio. Se inicia entonces una charla buscando dilucidar la identidad de la desconocida que se resiste a ser identificada. "Conozco a esta mujer”, dice, pero agrega: "Conocer es siempre una palabra excesiva, que lleva, inevitablemente, al equívoco, y el equívoco es el origen común que tienen las cosas”. Y subraya que "no hay una historia de amor que no surja de un equívoco”. Así se abre el relato de Fernández, escritor, que cuenta la historia de Laura, una mujer que lo entrevistara tiempo atrás en una librería, y con quien tuvo una extraña relación amorosa. Cuenta la historia de Marcos, ex pareja de Laura, montonero y enemigo de su padre, Antonio, un ex coronel que perdió la movilidad en un combate antiguerrilla en el que Marcos perdiera la vida. La trama se desdobla en otros relatos en una propuesta narrativa absorbente, donde se encuentran y se pierden pistas, donde se reanuda cada tanto el juego de cartas y el mate.
Otro de los asistentes toma la palabra, será para contar la historia de Sofía, una antigua amante y esposa de un íntimo amigo suyo. Otra vez el que cuenta se abre para que, a través suyo, sean otros los que cuenten y esta vez será el rumor de la Guerra de Malvinas en la calle como fervor nacional. Encuentros y falsos encuentros, música asordinada retratando propias experiencias y lo que ocurre más allá. La muerta es una y otra vez el motor que pone en marcha el juego de narrar hasta que, finalmente, el municipal cuenta su historia y su amor por Rosita, una mujer que conociera años atrás cuando todavía era el chofer de una línea de colectivos del pueblo.
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