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OCTUBREANDO

Un estar en la poesía

por Horacio Pettinicchi lithorachi@gmail.com
Por Redacción Pilar a Diario 28 de junio de 2016 - 00:00
"Cuando corre hacia mí/ mi cansada osamenta responde con un espasmo emocional/Así que bienvenido a esta escena/donde los títeres se apalean por razones que ignoras tanto como yo/Pero de todos modos alcanzaré a ser el primer fracaso de tu vida y tu primer sospechoso/No te moleste sin desmentirlo/ considera este final como un detalle en el curso de las cosas/un accidente que ayudará a marcharme/antes de que me pidas explicaciones por este tumulto/ Agradezco tu llegada: quizás oculte la promesa de entenderlo que fue secreto para mí/ poeta de oscuro oído que no percibe el rumor de un sistema coherente de realidad/Desde mi último sillón asisto a tus asombros/En tus ojos voraces apuntan los titubeos prenatales de un mundo que no me pertenece/El mío se deshace, estupefacto sobre los escombros de su propio centro/Despide entonces a mi siglo con piedad/ Ahora tu oportunidad consiste en cuidar el tuyo y tu cerebro/ mientras amaneces y mi herencia son todas tus preguntas”."Nicolás entra en escena”, es considerado uno de los poemas más instructivos o destructivos (según se mire) de la amplia obra de Joaquín Giannuzzi. En ella celebra la llegada de su nieto. En este trabajo, como en toda su obra, se reitera esa incertidumbre, esa escritura del no saber. Escueta si se quiere, tal vez reflejos de su viejo oficio de periodista. Giannuzzi fue un amante de las paradojas, que al igual que la verdad, suele ser sumamente contradictoria. Tallador de un lenguaje desenfadado, desacralizador, irreverente y de descarnada violencia, expresa claramente la disgregación de su época. Hombre que dice haber reemplazado a Dios por Bach en su corazón. "Todo empieza con un cosquilleo, con una mezcla de inquietud y placer, de zozobra y felicidad. Creo que existe aquello que antes se llamaba inspiración y hoy parece haber pasado de moda. Uno entra en un estado de gracia, si se me perdona la petulancia, un sentimiento intenso que sólo puede ser sobrellevado con la escritura. El poema, en todo caso, no es el resultado de una meditación sino un impulso que se me presenta de pronto, inesperadamente, supongo que como fruto de la actividad inconsciente, el poeta es alguien que ve algo, que apunta a otra cosa; no se detiene en la apariencia”; nos contestó alguna vez cuando le preguntamos cómo nace el poema."Le diagnosticaron una esquizofrenia orgánicamente terrestre, síntomas subjetivos y objetivos, un síndrome disociador porciones sueltas de la realidad cavidad mental poblada de fantasías alucinaciones fuertemente impolíticas emociones sin fundamento fobias de perro azul comportamiento simiesco muecas lenguaje primitivo. Todo por haber estado mirando demasiado tiempo objetos sin importancia, por haber desplazado las varias y ordenadas conjeturas del intelecto por descansar nomás de tanta vida”. (Diagnóstico).

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