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OCTUBREANDO

Lo que se ha ido, se ha ido

por Horacio Pettinicchi lithoraci@gmail.com
Por Redacción Pilar a Diario 27 de diciembre de 2016 - 00:00
"Es imposible decir en cuántas velocidades diferentes se mueve una ciudad a cada instante (sin hablar de los muertos que vuelan hacia atrás) o incluso una casa donde la velocidad de la cocina no es igual a la de la sala (aparentemente inmóvil en sus jarrones y bibelots de porcelana) ni a la de la huerta abierta a los vientos de la época ¿Y qué decir de las calles de tránsito intenso y de la circulación del dinero y de las mercaderías desigual según el barrio y la clase, y de la rotación del capital más lenta en las verduras más rápida en el sector industrial, y de la rotación del sueño bajo la piel, de un sueño en el pelo? ¿Y las tantas situaciones del agua en las vasijas (lista para huir). La rotación de la mano que busca entre los pendejos el sueño mojado los muchos labios del cuerpo que a la caricia se abre en rosa, la mano que allí se detiene a ensuciarse de olores de mujer, y la rotación de los olores otros que en la quinta se fabrican junto a la resina de los árboles y el canto de los pájaros?... La ciudad está en el hombre pero no de la misma manera en que un pájaro está en un árbol, no de la misma manera en que un pájaro (la imagen de él) está/ba en el agua y tampoco de la misma manera que el susto del pájaro está en el pájaro que yo escribo. La ciudad está en el hombre casi como el árbol vuela en el pájaro que lo deja cada cosa está en otra a su manera y de manera distinta de cómo está en sí misma la ciudad. No está en el hombre del mismo modo que en sus almacenes plazas y calles”. (Fragmento de "Poema Sucio”).
"Lo que se ha ido se ha ido”, nos dijo alguna vez José Ribamar Ferreira (1930-2016), más conocido como Ferreira Gullar. Nacido en Sao Luis de Maranhao (Brasil) fue uno de los fundadores del neo concretismo. Desde temprana edad militó en el Partido Comunista por lo que en los años setenta conoció el exilio. Tras vivir en la URSS, Argentina y Chile, volvió a su país en 1977 para ser encarcelado. Se radicó luego en Río de Janeiro hasta su muerte. Su obra, amplia por cierto, abarca la poesía, el ensayo, las crónicas, los cuentos y el teatro. Es considerado uno de los máximos exponentes de la poesía de Brasil, su poesía emblemática ("Poema sucio”) fue escrita en su exilio en la Argentina en 1975. 
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