"Mientras termina mi semana, y apruebo finales, y despido a mis alumnos que son parte de mis cosas favoritas en el mundo, mientras duermo abrazada al amor de mi vida, mientras me rodeo de los que me respetan, mientras brindo con amigos y compañeros y familia, mientras me preparo para Torrente, mientras escucho a Fito, mientras riego mi huertita, mientras Feli me mira, mientras descubro que otro año mi profesión me sigue apasionando, mientras planeo vacaciones, mientras tantos otros mientras, un hombre mata a una mujer de mi edad a la vuelta de la esquina. Todo eso mientras tanto.”
Mientras tanto… llega la Navidad
Por Graciela Labale
Esto posteaba Daniela Alonso, mi hija, en su muro de la red social Facebook días pasados, cuando el femicidio de Natalia Conil, a manos de su ex marido, nos golpeaba el corazón, el alma y hasta los huesos. Es que Naty era una de las integrantes del taller de Género de nuestra Biblioteca Palabras del Alma, grupo que venimos coordinando con las chicas de La Mesa Pilar desde hace varios años. Ella, cansada de los golpes y de todo tipo de violencia patriarcal, se incorporó poco tiempo atrás, derivada por Patricia, Romina y Luz, al equipo municipal con sede en la Biblio que atiende las necesidades de Peruzzotti y sus cercanías, con el que ya venía trabajando esta problemática tan dura. Pero su espíritu inquieto, hizo que "mientras tanto”, concurriera otros días a clases de apoyo de Matemática y Físico-Química dictadas por Fátima, la "exacta” bibliotecaria que mucho sabe de todas esas cuestiones tan difíciles y de paso, "mientras tanto” se llevara a préstamo algún que otro libro, era una ávida lectora, una enamorada de las letras. Conocimos sus sueños, uno de ellos cumplido, pudo terminar la Escuela Secundaria pocas horas antes del horror, conocimos sus ganas de salir adelante y su esfuerzo para mantener solita a sus hijos.
"Mientras tanto, otros mientras”. Hoy, cuando estas líneas, tan poco felices, lleguen a las queridas y queridos lectores de la columna, estaremos ultimando los detalles para celebrar la Nochebuena. Les pido y me pido que "mientras” elevemos nuestras copas y nos estrechemos con los más cercanos, por un minuto, pensemos en Natalia, en las Natalias, en tantas hijas e hijos que como los de ella no tendrán el abrazo de su mamá y pidamos al Dios de cada uno, no tener que seguir llorando estas muertes. Y que de una vez y para siempre se proteja de verdad a las víctimas de la violencia de género. También por esto "Nunca más”.
A pesar de todo, Feliz Navidad…