Derqui tiene sus cosas. Es una historia hecha de historias. Por ejemplo hubo lugares que marcaron a fuego varias generaciones. Rincones del tiempo donde nos juntábamos de jóvenes.
El túnel del tiempo
Por Víctor Koprivsek
Entre ellos la pizzería "El Molino”, frente a la estación, con Richard y Luisa a la cabeza comandando ese maravilloso galeón donde hace 25 años era la cita indiscutible para festejar el Día del Amigo.
También, entrando al túnel del tiempo, nos podemos encontrar con "La Montevideana”, local en el medio de la Avenida de Mayo. Marcelito Ponce, Carlitos, su papá, con una banda de amigos bien delineada, hoy hombres y mujeres de familia pero que allá por el noventa y pico salían de recorrida con sus autos empezando por el Torino verde, inolvidable, de Tobillo.
Más acá "Paddok”, "Taco”, "Taís”, "Grunas” y "La Fiaca”. Cómo olvidar a "Méxican”, "Coco Bongo” y "La Osa”.
La memoria es una madre que acuna los recuerdos más queridos. Los arropa bien cerquita del corazón para que no se vayan demasiado lejos, no sea cosas que nos sequemos como esas plantas que no se riegan y mueren.
La memoria es importante.
Por eso aprovecho para compartir una invitación para el próximo sábado 26 de noviembre a un lindo homenaje que Derqui tiene preparado para quienes abrieron las puertas y tendieron la mesa en esos lugares memorables.
Arranca temprano, 21.30, en el salón de Antonio Castillo, sobre la ruta 234, un lindo lugar para compartir unas pizzas, unas fotos, una velada homenaje con buena música y amistad.
En la pantalla gigante habrá recorrido del tiempo y entre las mesas de amigos las anécdotas tendrán su lugar. Seguramente un show musical dará el marco ideal para mover los huesos y sentirnos vivos al amparo de la gente que hace mucho no se encuentra. Estamos un poco más grandes pero va a ser lindo volvernos a ver.
El lugar tiene capacidad limitada y los boletos hay que retirarlos en tres puntos clave de la comarca: en el salón (Ruta 234 esquina España), en alguno de los tres locales de perfumerías Aroma y el Confort Dacar, al toque del paso a nivel en la entrada del casco céntrico.
Es bueno saber que nuestro efímero paso por esta vida nos permite un paréntesis para recordar y divertirnos juntos a tantos que saludamos todos los días, pero que, allá lejos y hace tiempo, éramos parte de una banda maravillosa en un Derqui pueblo que todavía late en cada esquina.