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Soy mano: Semilla

por Víctor Koprivsek
26 de septiembre de 2015 - 00:00

Levantar un salón de 8 metros de ancho por 8 metros de largo con 6 ventanas y una puerta grande, techo y piso, lleva su tiempo y, obviamente, tiene su costo. Importante por cierto.

Hay que hacer los cimientos, después las columnas, el techo y todo el carenado para montar las paredes y revestir el enorme espacio de 64 metros cuadrados. Si uno lo hiciera para sí mismo estaría más que bien, un amplio salón que tal vez se podría alquilar para eventos chicos, buena iluminación, espacioso. Vendible.
Si uno lo hiciera para sí mismo y su familia, claro que seguiría estando bien, una inversión de 90, tal vez 95 mil pesos, que los años llenarían de cumpleaños y se convertiría en una linda excusa para juntarse, digo, las familias numerosas. 
Imaginen 64 metros cuadrados. Una habitación común de 4 x 4 tiene, 16 m2. Este salón que les cuento es cuatro veces más grande. Sería una buena inversión familiar si se tiene el terreno, el dinero y las ganas.
Ahora bien, imaginen cuatro o cinco vecinos y vecinas puestos en acción para hacer este salón. Ya juntarse para hacer algo tiene sus desafíos, imaginen para hacer un salón de estas características. 
Más en un terreno que no es el de sus casas y en el fondo de un barrio bastante lejos de sus hogares, bien al límite de Derqui con Astolfi.
Encima, y acá quiero que presten especial atención, el salón es para que lo disfruten niños que no son sus hijos, niños que apenas sí conocen, que desde hace un tiempo hasta ahora los han escuchado reír, los han visto jugar y correr, han sentido su abrazo y su mirada llena de esperanza. Y su gratitud espontánea.
Ese salón está casi listo, le faltan las ventanas y la puerta, el revoque y la cerámica del piso. Está en el barrio Sansoucí, de Derqui, en el Merendero Chicos Felices.   
Y esos cuatro o cinco vecinos unidos por respeto y amistad, han sido ayudados por otros cientos que se enteraron de ese sueño y que tendieron su mano, mandaron ladrillos, bolsas de cemento, cal, se acercaron a ofrecer su granito de arena.
Solo no se puede. Es imposible. El trabajo en equipo es la respuesta a tanta desolación, a tanta chatura, a tanta indiferencia.
Mañana, domingo 27, a las 13, se va a hacer un almuerzo para recaudar fondos y conseguir lo que falta para terminar la obra. El menú va a ser asado con ensaladas, postre helado, todo de primera. La dirección es Juan Domingo Perón y España (camino a Derqui), en el salón de Antonio Castillo pegadito a la panadería Tía Chona.
El cierre, tipo 4, se lo dejamos a nuestros amigos, los Skatológicos, que con su solidaridad y música, seguro nos harán bailar como el año pasado. Venite, si podes. La tarjeta sale 230. El tesoro es la semilla. 
 
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