Por Alejandro Lafourcade
Ale Kurz: así se escucha mi voz
a.lafourcade@pilaradiario.com
Si algo se puede decir de Ale Kurz, cantante de El Bordo, es que cumple lo que promete: semanas atrás, en una visita a Pilar declaró a El Diario que estaba entusiasmado con la posibilidad de realizar un show acústico en la ciudad, algo que ocurrirá este jueves, cuando llegue con su guitarra al escenario de Steparius.
Desde las 20, en el espacio de Hipólito Yrigoyen 774 –con capacidad limitada-, los fans podrán disfrutar de un espectáculo intimista, diferente a las anteriores visitas con El Bordo.
Kurz ya estuvo en Steparius el mes pasado, junto a Leo De Cecco (Attaque 77) y el productor Mario Breur, dando una charla en el marco de Rockea BA. “En esa visita a Pilar el cariño de la gente me impulsó a querer volver a estar ahí, pero tocando –expresó en diálogo con El Diario-. Los chicos que fueron me pedían que volviera, así que arreglamos todo como para poder estar lo más rápido posible”.
El músico agregó que “como ir con la banda es difícil, Steparius se prestaba para hacer algo descontracturado: solo con mi guitarra, sin lista de temas. Tocaré canciones de todos los discos de El Bordo (ya van por el séptimo) y también algunos covers”.
Conectados
El Bordo es su banda de toda la vida –se formó cuando Ale y el resto de los integrantes iban al colegio-, pero el frontman se las ingenia para explorar más vetas, como cuando publicó el libro de poemas “Oikumene”.
Estos recitales en solitario también son una buena opción: “Siempre me gustó ir a todos lados con la guitarra, es mi compañía. Con este tipo de actuaciones se da un mayor contacto con la gente”.
Por esto, Kurz se entusiasma al hablar de “presentarse en un lugar, ir con el bolsito y la guitarra. Disfruto tanto tocar en el Estadio Malvinas como en un bar”.
La banda consiguió la masividad en la época post 2001 y post Cromañón, encarando una renovación generacional que trajo aire fresco y una actitud de confraternidad. “Hoy la gente está más abierta y tranquila –afirma-, hace unos años no podría haber existido un festival como Cosquín Rock, por ejemplo, con tanta variedad de estilos en su grilla”.
Mucha agua corrió desde aquellas jornadas escolares, pero el lazo está bien firme. “No queríamos proyectar demasiado cuando recién empezábamos, porque el sueño es el presente. Ya llevamos 20 años juntos, incluso antes de formar El Bordo, y es increíble, somos unos afortunados”, dice el cantante, reafirmando que “prefiero tocar con amigos siempre, no me importa si el músico es un virtuoso, tenemos que conectar arriba del escenario. Si hay conexión el público lo nota, y los seguidores de El Bordo lo entienden así”.