Y pensar que lo mataron por gay, homosexual, puto. Le pegaron un tiro en la cabeza o no sé, tal vez por la espalda, junto a otros anarquistas, campesinos, rojos. No fue hace mucho, el 18 de agosto de 1936. Murió fusilado tras el golpe de Estado que dio origen a la Guerra Civil Española. Así dice Wikipedia. Siempre es extraño pensar en eso, en la muerte de un poeta en manos de la policía, este además era dramaturgo, uno de los gigantes de la literatura y el teatro del siglo XX, Federico García Lorca. A través de su obra se puede ver ese mundo de faroles y de grillos, de teatros y tablaos, toros y gitanos. A propósito, hoy a la noche está la segunda función de “Bodas de sangre” en el Lope de Vega por la Comedia, 21.30 hs.
Pero sigo pensando en esa orden, bajo la luna, con su tierra como testigo, su Granada. “Sin luz de plata en sus copas los árboles han crecido, y un horizonte de perros ladra muy lejos del río.” Escribió.
Lorca se matriculó en la Universidad de Granada para estudiar las carreras de Filosofía y Letras y de Derecho en 1914. Fue amigo de escritores e intelectuales importantes de España y del mundo, Luis Buñuel, Rafael Alberti, Salvador Dalí, Pablo Neruda, Gabriel García Márquez.
En 1929 viaja a Nueva York y años después llega a nuestro país.
“En 1933 la compañía de Lola Membrives estrenó en Buenos Aires la obra Bodas de sangre con un gran éxito popular. Por ello, Lorca recibió la invitación de Lola Membrives y de su marido para viajar a esta ciudad. Allí, consiguió triunfar profesionalmente y, gracias a esto, consiguió su independencia económica. A lo largo de los seis meses que permaneció en Buenos Aires, tuvo la oportunidad de dirigir Bodas de sangre, la cual fue representada más de ciento cincuenta veces. También durante este tiempo tuvo la ocasión de dar varias conferencias y de hacer nuevas amistades: Pablo Neruda, Juana de Ibarbourou y Ricardo Molinari.”
Cuando volvió a España lo mataron, lo fusilaban en un descampado por puto. Antes de morir, de su cuerpo salieron libros: Poema del cante jondo (1921), Oda a Salvador Dalí (1926), Romancero gitano (1928), Poeta en Nueva York (1930), Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1935) y otros. Y también parió obras de teatro ¿a ver si te suenan algunas? La casa de Bernarda Alba (1936), La zapatera prodigiosa (1930), Yerma (1934), Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores (1935). Y claro, Bodas de sangre (1933).
Vale la pena recordarlo. Tanto como defender la libertad. Vaya este homenaje sencillo y el de esta noche en el teatro de Pilar y el fin de semana pasado en el querido Club Unión Del Viso.
Soy mano: El muerto
por Victor Koprivsek