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La semilla de la cultura

El escritor y promotor derquino cumple 20 años de actividad. Los celebrará con una antología poética.  Defiende a la autogestión como forma de vida.
31 de mayo de 2015 - 00:00


por Alejandro Lafourcade
a.lafourcade@pilaradiario.com


“Después de 9 años me vuelvo a encontrar con la poesía. En este tiempo trabajé mucho para otros y no publiqué nada”, expresa con entusiasmo Víctor Koprivsek, a quien el tiempo lo vio convertirse en uno de los más activos promotores culturales de la zona.
Siempre atento por darle difusión y espacio a artistas afianzados y emergentes, el derquino se ha tomado una pausa para compilar su obra “Inventar un viento”, antología poética que compilará sus tres libros junto a escritos más recientes.
En total serán cuatro capítulos: “Poemas de barro” (98), “Territorio” (2004), “El ladrillo desnudo” (2006) y “Poesía de hoy, poesía escondida” (2011-2015). Lanzado por El Bodegón Ediciones, saldrá en noviembre y tendrá una ambiciosa tirada de mil ejemplares. “Lo anuncio con tiempo para que todo el mundo se entere”, explicó sobre la anticipación.
En este 2015, Koprivsek está cumpliendo 20 años en el ámbito de la cultura: “El primer taller literario lo hice en 1995, con Héctor Sarco, quien falleció cinco años más tarde. Empecé a escribir en el ’92, a los 20 años, luego descubrí la poesía como una forma de expresión”.
Sin embargo, hubo un mojón “cuando saqué mi primer libro, en el ’98, y lo tuve en la mano, en una presentación en Derqui ante 200 personas, ahí sentí que ese era mi lugar, mi rol en la sociedad”. Y explica por qué: “Si a mí me había hecho tan bien expresarme -en un momento en el que quizás no estaba tan bien-, podía ayudar a un montón de gente que no encontraba canales de expresión, para que a través de la poesía pudiese salir adelante. En mí funcionó así”.

Acompañado
En aquellos primeros tiempos, “el único que se dedicaba a esos talleres de poesía era Sarco, y hoy todo se ha multiplicado. Es enorme el cambio, la cultura ocupa un lugar muy grande en comparación a lo que era hace 20 años. No había lugares, o muy pocos. Nos teníamos que juntar en la calle… Los eventos culturales eran aislados y ahora son varios todos los fines de semana”.
Para Víctor, que sigan apareciendo chicos con sueños de arte “es una mejora para el barrio, es una semilla fértil que en el futuro se podrá expresar con su poesía, con su voz, con su canción. Yo veo que ahí hay una semilla que se sembró hace mucho, que está floreciendo y es genuina. Es un orgullo haber hecho un aporte para eso”.
Sin embargo, a quienes comienzan les avisa que la masividad no es un objetivo, o no debiera serlo: “He organizado eventos para veinte personas como para mil, pero hay que buscar la esencia. No importa la cantidad de gente que vaya, sino que sea bien claro el por qué hacerlo. Cuando le llega a una sola persona es suficiente. Es más importante la calidad que la cantidad, y la posibilidad de dejar un mensaje”.
Además, señala que los medios locales “se multiplicaron en los últimos 20 años, y lo que importa es la difusión y la llegada al público en general, más que la gente que haya estado en el momento”.
De todas formas, el escritor afirma que “me siento sumamente acompañado, principalmente por Derqui pero ya por todo el Partido. Soy un agradecido porque cada propuesta cultural que hago tiene buena recepción”.
Pasaron veinte años, se viene una antología y Víctor sigue enarbolando una bandera fundamental: “Es duro, pero la autogestión es el camino. No buscaría otro camino que no fuera autogestionar libros, eventos o cualquier cosa que se lleve adelante. Tener independencia no se cambia por nada. Permite crecer y sentirse fuerte para no bajar los brazos, no claudicar. Para no prender fuego los libros que escribas porque nadie te los publica…”.



“Yo veo que ahí hay una semilla que se sembró hace mucho, que está floreciendo y es genuina. Es un orgullo haber hecho un aporte para eso”.


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