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Soy mano: La familia

por Víctor Koprivsek
26 de diciembre de 2015 - 00:00

La familia es un puerto, una fogata en ronda, un descanso a la sombra del árbol más fresco, un abrazo hasta el alma.

La familia es un puerto, un lugar donde se llega después de nadar y nadar, a veces a favor de la corriente y otras en contra ¿serán las más?
La familia es un puerto, desensilla el hombre su caballo y deja su facón afuera, la batalla no está adentro, adentro solo hay tiempo y paciencia, brotes creciendo, fecundidad del día.
La familia es un puerto, una recorrida por las sonrisas, una nostalgia y un devenir.
Luces tenues para esta Navidad, frágil canción por los que han partido, sentirnos cerca para recordar callados y saber que en la continuidad de los nuevos están las voces y las miradas de esa matriz mayor.
La familia es un puerto. Y una puerta que ha de abrirse como quien llega. Como quien llega porque llegar eso sí que es bueno.
Hay lugares que están metidos adentro de las personas, en el fondo de sus ojos y en las comisuras de sus arrugas, hay lugares allí dentro, brillan con soles de atardeceres, ríen con estridentes aguas, no se van de la memoria porque quedan guardados adentro de las bocas, están en la cavidad entre los dientes, lugares y anécdotas que salen en las mesas familiares para Navidad.
Lugares y gentes que algunas siguen y otras no. Lugares y días que no se fueron aunque estén lejos vuelven y se dibujan otra vez, mejorados, con más color, más aventura, más osadía.
La familia es un puerto. Quien se queda no se va. Hijos se vuelven padres, hijas madres, todo da vueltas para que podamos entender.
Navidad es como un susurro, mientras más se acerca la hora más bajo se escuchan los ruidos efímeros, más honda es la voz que dice te quiero. 
Hay lágrimas en los ojos y hay copas que chocan y en ese encuentro crisol de manos se renueva el pacto, se funde la heredad.
La familia es un puerto y hay conquista en este tiempo que quedó atrás. Porque se ganó la calle y se ganó la mesa.
¿Quién amenaza con volver a quitarnos el pan y la alegría?
La familia es un puerto, una ventana y un saludo, una silla y eso que se sabe que si se vuelve a perder, si acaso acecha o se vislumbra otra vez la pérdida, entonces ha de tronar el escarmiento.
La familia es un puerto, somos náufragos, somos los conquistadores, somos mitad. 
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