ver más

Soy mano: 50 años no es nada

por Graciela Labale
4 de octubre de 2014 - 00:00

Yo tenía 14 cuando ella nacía a la vida pública allá por 1964 con unos 2 añitos más o menos. Eran tiempos de guerra fría, EE.UU. vs. Unión Soviética, de sucesivos golpes de estado en Latinoamérica, de Citroën 2CV o “Ranita”, Tercer Mundo, Vietnam, Beatles, aventura espacial, guerra atómica, racismo, fuga de cerebros particularmente tras la Noche de los Bastones, una China que crecía a pasos agigantados, convirtiéndose en amenaza para el mundo, Fidel Castro, Cortina de Hierro. De todo esto y mucho más se ocupan Mafalda, su familia y sus entrañables amigos. La igualdad, la vida cotidiana, el envejecimiento, la dignidad, la justicia, la educación, el lugar de la mujer en la sociedad, no son ajenos a la incomparable historieta de Quino. Hasta de Dios habla nuestra niña querida:

Mafalda: Mamá, ¿Dios está en todas partes?

Raquel (mamá): Sí, claro.

Mafalda: Pobre!

Cuando uno relee sus viñetas, todo el tiempo, encuentra innumerables conexiones con la actualidad de ahí que el entrañable Joaquín Lavado, por estos días dijera acerca de la vigencia de Mafalda: es que “la humanidad sigue cometiendo los mismos errores”.

Por eso que al elegir una, es inevitable encontrar parecidos con la realidad… Ay, ay, ay cuántas Susanitas hay por estos pagos!!!

 

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar