APUNTES DESDE LA OTRA VEREDA: Sombras tenebrosas

domingo, 1 de julio de 2012 · 00:00

 

por Hernán Deluca

 

Me puse mi peor saco, ese al que le faltan las mangas. Me tiré en el pelo algo parecido al gel e hice un largo buche con la sangre de mis encías. Sonreí para la cámara y salí. Antes, chequeé que las ojeras estén parejas y que a mis pies les falten todas las uñas. Contento, me subí a la escoba y me fui volando a ver la nueva de Tim Burton.

Desde hace un par de semanas que venía torturando a la parte más inocente del clan Deluca con la llegada de “Sombras tenebrosas”. Sí, papá, ya vi el trailer en la tele, me dijo Camila. Insistí: Bueno, pero se estrena y vamos, eh… Es con Johnny Depp, ¿viste?... Sí, papá.

Corté y llamé a mis sobrinos. Ellos también aprobaron la iniciativa. Siempre me dicen que sí y no preguntan nada. Sí, tío. Así me dicen.

No leas ninguna crítica, me dije el día del estreno. Porque ellos, los envidiosos que escriben sobre cine, son crueles cuando se trata de Burton. Ya no es un niño mimado, como tampoco lo es Tarantino u otro que, en algún momento, dejó con la boca abierta a más de uno. Primero; porque ya no son tan jóvenes y, segundo; porque consideran que ya llegaron a la cumbre, el lugar al que nunca volverán. Entonces, persiguen a los artistas, antorchas en mano y los matan por no tener la creatividad de otros tiempos.

A mi, justamente, me gusta la desprolijidad y la imperfección de Burton. El desparpajo que tiene el realizador nacido en Burbank para pintar su aldea con los colores de siempre, despreocupado por seguir las reglas del relato. Porque, sus películas no se caracterizan por tener buenos guiones o respetar una estructura dramática, (podría afirmar que “El joven manos de tijeras”, “Ed Wood” y “El cadáver de la novia” son las más redonditas en este campo). Y, esto ha sido así desde sus inicios. Sus fábulas son formas antes que contenido… Pero, ¡qué formas!

Grandes ideas, sí, pero en algún momento hacen agua... ¡y es ahí cuando me encanta! En su estilo, donde entra el gótico, el cine clase B de Roger Corman, la literatura de Poe, los clásicos de la Hammer, los cuentos de hadas y mucho más, está todo lo que necesita dejarle al mundo. ¿Estilo por encima del relato?, preguntan los puristas del séptimo arte. Sí, en esa mezcla rara de romanticismo con gags absurdos, poesía visual, sangre y niños con problemitas está el secreto de su encanto.

En ese sentido, “Sombras tenebrosas” es fiel a su filmografía. Luego del resbalón que significó “Alicia en el país de las maravillas”, Burton se pone de pie y vuelve a sumar oscuridad naif con cultura pop, generando ese engendro encantador que tanto gusta.

El prólogo del film (lejos, lo mejor) brinda los datos básicos, narrados por su protagonista, Barnabas Collins (Depp, un genio). Los Collins partieron de Liverpool para hacer la América a fines del siglo XVIII. Les fue tan bien que un pueblo entero fue bautizado con el apellido de la familia. Es allí donde el joven Barnaby, embelesado por una inocente rubia, le escapa a los avances de una criada (Eva Green, una genia), quien –enfurecida y haciendo uso de sus habilidades como bruja– empuja al suicidio a la chica y convierte a Collins en un vampiro. Dos siglos después, en 1972, el vampiro escapa del ataúd y se encuentra con que la mansión Collins es una ruina, que sus parientes no le hacen honor a la estirpe y que, para colmo de males, la criada también sigue viva y tiene mucho que ver con la decadencia de su familia.

De ahí en más, estalla el universo Burton: Christopher Lee en un breve papel, muchos chistes, mucha sangre, la música de Danny Elfman que te transporta,  Depp jugando con su voz, con sus manos y con el público. Y el clan Deluca comiendo toneladas de pochoclo y disfrutando como lo que somos; cuatro hermosas criaturas dándole rienda suelta a nuestro costado más oscurito.

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