El Vasco Oyhanart, pasado y presente

A 25 años de su primera victoria, Jorge Oyhanart recordó aquel triunfo en el semipermanente de Junín y habló del presente de la máxima. La actualidad del TC, la falta de ídolos y el lastre, bajo la mirada del ex piloto.

viernes, 9 de septiembre de 2011 · 00:00

 

Jorge Oyhanart rumbo a la victoria en Junín. Fue el 7 de septiembre de 1986.

 

 

Habían pasado 14 vueltas y la atención estaba centrada sobre la Dodge preparada en Necochea que conducía Juan De Benedictis y el Chevrolet de Emilio Satriano. Se disputaban la victoria en la 11ª fecha del campeonato de Turismo Carretera de 1986, en el Semipermanente de Junín, apodado el Panorámico. Expectante de esa batalla estaba Jorge Oyhanart, que se había destacado en la serie y se mantenía 3º.

Hasta la vuelta 15, los líderes intercambiaron posiciones varias veces hasta que Satriano entró pasado a la rotonda, realizó medio trompo y cuando regresó a la ruta recibió el impacto de Jhonny, que no pudo esquivarlo. Con el incidente, la victoria recayó en el Vasco, que había mantenido un ritmo demoledor a lo largo de la final y descontó las centésimas necesarias para llevarse la victoria aquel 7 de septiembre, el primero de los 6 triunfos obtenidos en la máxima categoría del automovilismo argentino.

“Benedictis y Satriano venían peleándose en la punta. Como también había rotondas con cordones, nosotros probábamos siempre en la Panamericana y estábamos bastante cancheros con los cordones”, contó Oyhanart, a 25 años de aquella hazaña.  “Nosotros en Junín siempre andábamos bien porque era un circuito en el que había que improvisar bastante. Tenía una bajada de puente en un acceso a Lincoln y las dos subidas y bajadas de los puentes del ferrocarril”, comentó el Vasco, que repasó su primera victoria en TC junto a El Diario y también se tomó un tiempo para hablar del presente de la máxima.

“El TC que vivíamos antes era otra cosa y no porque éramos mejores que los de ahora, sino porque eran otros tiempos para manejarse. No sé qué pasaba pero alcanzaba el tiempo para todo”, rememoró, desde su taller de Pilar donde prepara autos de TC Mouras y TC Pista Mouras. “Armábamos el auto, lo probábamos, íbamos a la carrera y siempre teníamos tiempo, llegábamos bien”, agrega, casi con nostalgia, antes de comparar aquella rutina con la actualidad, que lo tiene como miembro de la Comisión Directiva de la ACTC (es vocal suplente).

“Hoy, para una carrera de TC hay que salir el martes de la casa y se vuelve el lunes, así que estás prácticamente una semana afuera. Hay veces que vuelvo a Pilar después de una carrera de TC y quizás hasta hay calles con asfalto nuevo”, ironizó, para graficar que “uno está mucho tiempo fuera del entorno y esa es una de las principales diferencias con el TC de antes”.

 

-¿Qué se puede hacer para mejorar la categoría?

- En eso cada cual tiene su punto de vista. Primero los dirigentes de la categoría tienen que pensar en darle seguridad al piloto. La categoría está muy bien equilibrada y tiene una seguridad que hace años no se ve en las pistas. Estamos trabajando constantemente en ese tema y también para que el público esté lo mejor posible. La gente pasa tres días en el autódromo, se invirtió muchísimo para que la estadía sea cómoda pero hay instalaciones que todavía no están como el público se lo merece.

 

-Omar Martínez y Guillermo Ortelli aparecen como dos de los últimos ídolos que dio el TC, ¿por qué cree que no aparecen nuevos íconos populares de la categoría?

- La explicación está en que la categoría no quiere que se repitan los ganadores. Si ganás una carrera te ponen 30 kilos y ganando dos cargás 60. Ya con dos carreras ganadas ni te movés. Vas a la pista con 60 kilos y es una diferencia terrorífica. Clasificás a un segundo y con esa diferencia hoy quedás 35º. En la serie salís desde la 6ª fila, con suerte te podés mantener y en la final ni te nombran. Pienso que el problema pasa un poco por ahí.

 

-¿Antes era más fácil mantenerse desde lo que indicaba el reglamento?

- En aquella época encontrábamos algo en el auto que nos hacía mantenernos y por dos o tres años estábamos vigentes, peleábamos la punta o ganábamos alguna serie. En mi caso tuve la suerte de ganar seis carreras en total, dos por año y estuve vigente por tres años. Así es casi imposible que la gente se olvidara de uno, porque andaba siempre adelante y se hacían hinchas del algún ídolo del momento.

 

-Ahora se fomenta exactamente lo contrario.

- Ahora se busca la paridad. Este año se corrieron 10 carreras y el ganador se repitió recién en la última con Girolami. Pero si Giallombardo no se dejaba pasar había 10 ganadores distintos. Está bastante equilibrado y le puede gustar a algunos y a otros no, pero la única solución para que todos estén es castigar al que más anda. Eso hace que la categoría esté siempre vigente, siempre trabajando, porque el que está castigado se mantiene trabajando para mantenerse.

 

-Entonces, ¿está a favor del lastre?

- No, no estoy de acuerdo con ese sistema. Pienso que el lastre debería ser para el piloto que ganó pero tendría que clasificar sin el peso. O clasificar con el lastre y correr sin él, porque estar todo el fin de semana con todo el peso me parece demasiado. Pero se perdió la votación y está bien hecho porque funciona, el hecho está en que los ganadores son todos distintos.

 

El TC está cada vez más lejos de sus orígenes, ya casi no tiene vestigios de aquello que lo convirtió en la categoría más popular del país. Pero Oyhanart, como tantos, no se resigna a vivir de los laureles que consiguió en las décadas anteriores. “Es lindo pensar en los recuerdos, pero no se puede vivir en el pasado. Hay que estar en la realidad”, acertó el Vasco, que desde su posición de dirigente de la ACTC tiene una visión muy crítica del presente de la máxima. Sobre todo después de lo sucedido en la última fecha, donde un piloto cedió la victoria, algo impensado en los tiempos del TC en las rutas. “Es algo que no debe suceder y mucho menos en el Turismo Carretera”, cerró el Vasco.



La visión actual

A primera vista, ¿qué sensación le genera el TC actual?

- Es diferente. Ahora los padres son los que llevan los hijos a correr y están más ansiosos que los pibes. En nuestra época corrimos 4 años en TC del Oeste y llegamos al TC con un paso previo por una categoría potente. Cuando caímos en el Turismo Carretera fuimos avanzando de forma natural. Hoy está todo más preparado. Un chico que debuta tiene más posibilidades de perder que ganar y los padres quieren que gane antes de lo previsto. El caso de (Mauro) Giallombardo es porque estuvo mal asesorado desde abajo del auto y luego eso se paga a la larga. (N. de la R: levantó para cederle la victoria a Néstor Girolami, en la última presentación del TC).

 

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