Abortos clandestinos en perras y gatas

Por Gustavo Kietaibl, médico veterinario.

Abortos clandestinos en perras y gatas

Mucho se ha discutido sobre el aborto en seres humanos ¿Por qué no ocuparnos de la interrupción del embarazo de nuestras mascotas? Desearía inicialmente hacer una diferencia entre aborto clandestino e interrupción del embarazo.

En el primer caso me refiero a muchos seudoveterinarios que, al igual que en las mujeres, realizan este tipo de acciones o prácticas bajo condiciones sanitarias deplorables y con mínimos conocimientos de cirugía veterinaria, poniendo en riesgo la vida de nuestras mascotas.

En el segundo caso me refiero a profesionales de la salud, veterinarios, con estudios, idoneidad, conocimientos e infraestructura sanitaria adecuada para este tipo de trabajo.

Cuando la hembra entra en celo, de hecho ocurre cada seis meses en la mayoría de los casos, libera con su orina unos estimulantes o atrayentes químicos llamados feromonas. Un macho puede oler esta sustancia a kilómetros de distancia y así ser atraído por la hembra. Si el juego de la seducción tiene éxito, la pareja podrá entonces consumar el apareamiento y así dar comienzo al embarazo, un proceso que acabará entre 58 y 62 días después, con el parto.

Es un proceso irreversible y a medida que la gestación avanza, el crecimiento embrionario continúa y el riesgo para la perra a la hora de enfrentarse a una cirugía de esterilización aumenta.

La decisión de criar una camada de cachorros debe ser muy meditada y  conversada por la familia toda. Entonces la decisión de interrumpir el embarazo no deseado es una opción responsable ante el posible “abandono de animales”, actitud inhumana y cada vez más común lamentablemente. Existe una falsa creencia cuando se trata del embarazo de las hembras caninas: la idea de que esta necesita parir al menos una vez en la vida. Ninguna hembra necesita tener descendencia para su desarrollo normal. Es una creencia falsa que se ha enquistado en nuestras mentes.

Un veterinario debe verificar primero si la mascota está embarazada antes de considerar dar fin al embarazo, ya que muchas de las que se llevan a la veterinaria por un caso así en realidad no están en gestación. El diagnóstico más precoz de preñez se realiza a través de estudios ecográficos a partir de los veinte días de la supuesta monta.

En caso de que se diagnostique un embarazo no deseado, existen varias formas de detener la gestación. La esterilización es la mejor opción, pero también existen ciertos medicamentos de efecto hormonal. Conocer sus riesgos y ventajas ayuda a elegir la mejor opción.

La esterilización se trata de una intervención que debe ser llevada a cabo por su veterinario de confianza y cuenta además con la ventaja de reducir la probabilidad de desarrollar tumores de mama y evita los molestos embarazos psicológicos.

Los tratamientos químicos contienen inhibidores de la hormona progesterona, que es esencial para la gestación. Cuando se bloquea la actividad de la progesterona, se frena con ella el embarazo. No está exenta de algunos efectos secundarios como vómitos y diarreas. En ocasiones el animal sufre mareos, náuseas y temblores. La agresividad de esta medicación hace necesaria la consulta con el veterinario, quien debe seguir el tratamiento de interrupción del embarazo para alertar sobre la aparición de piometras (infección del útero).

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