OCTUBREANDO

Cuarenta años

 
por Horacio Pettinicchi lithorachi@gmail.com


"Hay que aprender a resistir/Ni a irse ni a quedarse, a resistir, aunque es seguro /que habrá más penas y olvido”. (Juan Gelman).
Era el tiempo que mataban gorriones, fusilaban las palabras, que fondeaban utopías en el río de color marrón, eran tiempos de bolsillos vacíos, de sostener la verdad, creíamos en lo que hacíamos, vaya si creíamos, vislumbrábamos el rojo amanecer; fue el tiempo que los perros del cielo fueron liberados, que el hombre atacó al hombre, los días que fueron erigidas las piras inquisitoriales donde ardieron las palabras y quienes las escribían, donde las llamas devoraban a los sueños y a quienes lo soñaban. 
"…te nombraré veces y veces/me acostaré con vos noche y día/ noches y días con vos me ensuciaré cogiendo con tu sombra/ te mostraré mi rabioso corazón/ te pisaré loco de furia/ te mataré los pedacitos/ te mataré una con Paco/ otro lo mato con Rodolfo/con Haroldo te mato un pedacito más/ te mataré con mi hijo / y con el hijo de mi hijo/ muertito/ voy a venir con Diana y te mataré/voy a venir con Jote y te mataré/ te voy a matar/derrota/ nunca me faltará un rostro amado para matarte otra vez/ vivo o muerto/un rostro amado/ hasta que mueras/ dolida como estás/ya lo sé/ te voy a matar/yo te voy a matar”. Nota I-Juan Gelman.
Cuarenta años, cuarenta años y la vieja herida sigue sangrado, cuarenta años que nos cubrió la noche, y el eterno sueño sigue tan vivo como era entonces, tan vivo y tan cotidiano como las negras fuerzas que nos desgobiernan. 
"…ya que moría mañana me moriré anteanoche/ con un cuchillito fino voy a cavar el 76 para limpiarle las raíces a paco las hojitas a paco clavado al suelo como una mula rota gente que me quería ayudar/ después le toca al 77 para encontrar los ojos de rodolfo como cielos terrestres fríos fríos fríos diseminados por ahí/ mirada vacía ahora va a haber que trabajar limpiar huesitos/que no hagan negocio con la sombra desapareciendo/ dejándose ir a la tierra ponida sobre los huesitos del corazón/ compañeros denme valor/ la sombra vuela alrededor como un objeto en mi pieza/ ni remedio que la pueda parar/ ni corazón ni nada/ ni la palabra nada/ ni la palabra corazón/ compañeros/compañeros”. Nota II Juan Gelman.
Necesitamos rescatar  la memoria como enseñanza, donde aprendamos que los llevó a comprometerse a tantos compañeros, los que fueron desaparecidos, invisibilizados, que los llevó a dar todo de sí, a darse ellos. Necesitamos transformar la memoria en un hecho futuro. Somos habitantes de un país diezmado y tenemos hambre de justicia, somos herederos de las carencias, tenemos una memoria ardiente y queremos derrumbar los molinos, creemos que es tiempo de empuñar la hoz y cosechar sueños, de desaprender lo aprendido, es tiempo de identificar a los enfermos de hijoputez, es tiempo, decimos, de crear al Hombre Nuevo y cargar la palabra de utopía.-
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