El intendente Nicolás Ducoté está obsesionado con un número: 500. Esa es la cantidad de cuadras asfaltadas con las que quiere terminar el 2018 para superar el récord del año pasado.
La situación, sin embargo, es más compleja, en el marco de un ajuste en el gasto público que se viene aplicando desde arriba hacia abajo y cuyo límite aún es difuso.
En principio, apuesta a los fondos de Nación y de Provincia. El Ministerio de Transporte se comprometió a aportar 100 de esas cuadras. El resto se está negociando.
“Queremos logar que en cada una de las 15 localidades haya algo de inversión, con una mirada muy federal. En algunos lugares hacemos obras con Nación; donde no llega, con provincia y si no, con fondos municipales”, le dijo Ducoté a El Diario tras recibir ayer a los exfutoblistas de la Selección campeona en 1986.
“El objetivo es ambicioso: tratar de ajustar todo lo que debamos en la parte política, pero estar cerca de los vecinos en este año no electoral”, definió.
Más allá del asfalto, planea “algunas obras muy grandes con la Provincia”. La principal es la del río Luján. “El martes viene el ministro de infraestructura, Roberto Gigante, para definir el plan de obras para Pilar, los puentes que hay que ensanchar”, señaló.
Además, anticipó que “este año queremos avanzar con la parte que falta de la ruta 8 desde Derqui hasta Pilar centro, que definió como “una obra muy significativa para nuestra comunidad”.
También prevé finalizar en el segundo semestre la primera parte de la ruta 25, hasta Villa Rosa. “Es una obra muy compleja por la dimensión y los impedimentos físicos que se encontraron, como cruces de gas y de agua”, dio, por lo que “viene más demorada de lo que quisiéramos”.
“A veces sé que las obras incomodan, pero preferimos la incomodidad de las obras que estamos haciendo y que nunca se hicieron, a dejar circular a los vecinos tranquilos por las calles que hace demasiados años que no se intervenían”, subrayó Ducoté.
En referencia, justamente, a una obra que será muy incómoda, como como la del puente Champagnat, con el cierre por al menos un mes de un acceso crítico a la ciudad, reflexionó: “En algún momento, hay que respirar hondo y aguantarse la obra, velando para que se haga lo más rápido posible”.


