NO LO CONSIDERAN FEMICIDIO

Apelarán la condena al asesino de Débora Díaz

Apelarán la condena al asesino de Débora Díaz

Débora Díaz fue asesinada de seis puñaladas.

La familia de una joven asesinada por su ex novio, quien hace una semana fue condenado a 22 años de cárcel y no a prisión perpetua porque los jueces consideraron que al momento del crimen estuvo en un estado de “emoción violenta”, apelará el fallo porque está convencida de que se trató de un “femicidio”.  La abogada Lucía Ransenberg, representante de la familia de la víctima, dijo que la sentencia del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 4 de San Isidro fue “un mal mensaje para la sociedad”.  “Está muy claramente probado que fue un femicidio, había violencia anterior, una denuncia por violencia de género y una restricción perimetral”, afirmó la letrada. Según Ransenberg, la familia de Débora Díaz (28), constituida como particular damnificada, le pidió que apele el fallo dividido del TOC 4 e indicó que la fiscal de juicio, Carolina Carballido Catalayud, también lo hará.
“Esperemos que Casación tenga una visión más actualizada porque con esta sentencia atrasamos cincuenta años, parece la letra de un tango”, expresó la abogada.  Es que los jueces consideraron el martes de la semana pasada que Brian Montenegro (22) no cometió un femicidio al asesinar a su ex pareja embarazada en Pilar porque él declaró que la víctima le dijo, antes de matarla, que ella mantenía una relación con otro hombre y que eso le provocó a él un estado de “emoción violenta”.
Además, los magistrados remarcaron que el acusado estaba “profundamente enamorado” y valoraron un testimonio en el que se lo calificaba como “un nene de mamá” y a la víctima como “una madre de tres hijos”, con ocho años de diferencia, lo cual sería indicativo de que no tenía una relación de poder sobre la mujer.
Estos argumentos surgieron de los fundamentos del fallo dictado por el Tribunal, a raíz del cual, su ex pareja fue condenado a 22 años de cárcel y no a prisión perpetua. Los jueces consideraron que sólo se pudo probar que había una relación de pareja, pero no violencia de género, y entendieron que Montenegro actuó en “estado de emoción violenta”. 

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