LA VÍCTIMA TENÍA 28 AÑOS

Mató a su ex delante de sus hijos; para la justicia no es femicidio

Condenaron a 22 años de prisión al asesino de Débora Díaz. Habían pedido perpetua pero los jueces consideraron que no hubo violencia de género y que actuó bajo 'emoción violenta'.

Mató a su ex delante de sus hijos; para la justicia no es femicidio

VÍCTIMA. Débora Díaz tenía 28 años. Había denunciado varias veces a su ex por violencia de género.

Un hombre fue condenado ayer a 22 años de cárcel por el asesinato de su ex esposa delante de sus hijos, en su casa de la localidad de Villa Astolfi a la que tenía prohibido el acercamiento, y esquivó la prisión perpetua por "femicidio” porque el tribunal consideró que actuó bajo "emoción violenta” y no medió "violencia de género”, informaron fuentes judiciales.
Los jueces Federico Guillermo Ecke, Osvaldo Rossi y Julio San Martín, integrantes del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 4 de San Isidro, dieron a conocer, ayer en una audiencia cerrada al público, esta condena a Brian Montenegro (22), el único imputado por el crimen de Débora Díaz (28).
Un vocero judicial precisó a Télam que el juez San Martín reconoció que no había pruebas concretas para demostrar que hubiera mediado una relación violenta y desigual de poder cuando fueron pareja pero que sí había indicios de ello, por lo que votó en disidencia con sus pares, que dieron por probado el estado de emoción violenta de Montenegro al momento de cometer el crimen.
La fiscal Carolina Carballido Calatayud había solicitado en su alegato que se le aplicara la pena máxima del Código Penal por "homicidio doblemente agravado por el vínculo y por violencia de género”, además de "desobediencia”, ya que el joven violó la restricción perimetral que la Justicia le había impuesto para que no se acercara a su mujer, quien lo había denunciado.
Carballido Calatayud aseguró a Télam que si bien no leyó el fallo porque aún no se dieron a conocer los fundamentos, va a "recurrir a Casación” para apelarlo e insistir con el pedido que había realizado, en coincidencia con la familia de la víctima.
"La violencia de género estaba acreditada. Débora había sido golpeada varias veces, se había separado, había una prohibición de acercamiento y un expediente en la Justicia de Familia donde un psicólogo dijo que era víctima de violencia doméstica y que estaba en alto riesgo”, agregó.
Además, la fiscal afirmó que "salvo en una réplica del alegato, en ningún momento del juicio se habló de emoción violenta y tampoco se reveló ningún hecho que en ese momento le haya hecho perder los frenos inhibitorios”.
"La defensa sólo había planteado que había que bajarle la pena porque era un chico joven”, recordó la titular de la fiscalía especializada en Violencia de Género de Pilar.
El hecho se registró el 22 de febrero de 2016 cerca de las 21 en una vivienda ubicada en las calles 20 de Junio y José María Paz, en Astolfi, donde se encontraba Díaz con sus hijos de 11 y 6 años y un bebé, fruto de su relación con Montenegro.
Unas horas antes de cometer el crimen, el joven ya le había advertido a una de las hermanas de la víctima que la iba a matar cuando pasó caminando frente a la casa con una botella de vino en la mano.
Según revelaron los investigadores, Montenegro había sido excluido de su hogar por orden judicial y tenía una restricción de acercamiento desde el 28 de diciembre de 2015, ya que Díaz lo había denunciado tras las reiteradas golpizas a las que la sometía.
A pesar de esto, el hombre había desobedecido la prohibición perimetral en reiteradas oportunidades pero nunca había sido denunciado ni por la víctima ni por su familia, por lo que la joven no contaba con un botón antipánico.
Montenegro logró ingresar por la fuerza en la casa e increpó a la mujer, a quien encerró a los empujones en una de las habitaciones, donde le asestó seis puñaladas con un cuchillo en el tórax y en la espalda.
Tras el crimen, el hijo mayor de Díaz logró escapar corriendo de la vivienda en medio del ataque para pedir ayuda, e incluso la propia Débora alcanzó a salir de la casa herida, aunque falleció poco después en la vereda frente a los menores.
Montenegro huyó del domicilio y fue capturado a las pocas horas mientras se escondía en unos terrenos cercanos al lugar del hecho.
Familiares y amigos de la víctima estuvieron presentes en el Juzgado de San Isidro. También acompañaron mujeres del Movimiento Evita. Lucía Rans, abogada de Susana Díaz (madre de la víctima) le explicó a El Diario que se trató de una condena "interesante ya que existía el riesgo de que lo considerasen inimputable, por lo cual, es un paso fundamental”. De cualquier modo, la familia exigía perpetua y cabe la posibilidad de apelar para solicitar que se revea el fallo, tal como ya lo adelantó la fiscalía.
En un par de días, tanto la querella como la defensa tendrán acceso a la copia de la sentencia, a partir de la cual tendrán un plazo de 15 días para decidir si comienzan o no con el proceso de apelación. 
La letrada remarcó que "es un buen comienzo” pero, sin embargo, aclaró que la madre de Débora no estaba del todo conforme con la sentencia, "aunque le explicamos que considerando que en este tipo de juicios siempre existe una posibilidad de que el acusado sea considero inimputable y eso no pasó, por lo cual lo entendió”.
Montenegro continuará preso, aunque aún no se ha definido en qué penal. Previo al juicio se encontraba en el de San Nicolás pero unos días antes de que comenzara el proceso fue trasladado a Florencio Varela, para estar más cerca del Juzgado Nº 4 de San Isidro. 
 
 
 
Carolina Carballido
La fiscal apelará el fallo
La fiscal Carolina Carballido Calatayud había solicitado que a Brian Montenegro se le aplicara la pena máxima del Código Penal por "homicidio doblemente agravado por el vínculo y por violencia de género”, además de "desobediencia”, ya que el joven violó la restricción perimetral que la Justicia le había impuesto para que no se acercara a su mujer, quien lo había denunciado.
Carballido Calatayud adelantó que va a "recurrir a Casación” para apelarlo e insistir con el pedido que había realizado, en coincidencia con la familia de la víctima.
"La violencia de género estaba acreditada. Débora había sido golpeada varias veces, se había separado, había una prohibición de acercamiento y un expediente en la Justicia de Familia donde un psicólogo dijo que era víctima de violencia doméstica y que estaba en alto riesgo”, agregó.
Además, la fiscal afirmó que "salvo en una réplica del alegato, en ningún momento del juicio se habló de emoción violenta y tampoco se reveló ningún hecho que en ese momento le haya hecho perder los frenos inhibitorios”.
 
 
 
Carolina Carballido
 
Comentarios Libres
  1. grafico
    xxy | 01/11/2017 | 15:10
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    #1
    grafico
  2. y violencia de género sería si mata a la madre, a la abuela, a la vecina, a las amigas, y a otras mujeres ... por odio a las mujeres. Este criminal solo incurre en homicidio calificado por el vínculo . Ni siquiera doble.