Tribuna del lector

Los Cerrillos de Manzanares

por Mónica A. Bustamante

Los Cerrillos de Manzanares
¿Qué son esos montículos de tierra a unas veinte leguas de Buenos Aires?
A 7 kilómetros de Pilar, a 1 de la ruta 8 y a unos 250 metros del puente del Ferrocarril General Urquiza del río de Luján, en la margen izquierda del río, existían los restos de unos montículos, despertando la curiosidad de los viajeros, naturalistas, historiadores y arqueólogos, que dedicaron páginas en sus libros sobre este descubrimiento. Entre ellos, Felix de Azara, Enrique Lynch Arribalzaga, Felix Outes, Carlos Ameghino, Paul Groussac, Enrique Peña, Enrique Udaondo y Juan Presas.
Las primeras excavaciones en el sitio arqueológico en busca de respuestas certeras al hallazgo hicieron suponer que estos túmulos eran tumbas, como las de Pedro de Mendoza en Campana. Un nuevo viaje de Outes en 1905 da cuenta del error y estos montículos resultaron ser las ruinas de un fuerte de tapia y su foso.
Nuevas excavaciones en 1966, 1968, 1969, 1972 y 1973  realizadas por arqueólogos profesionales, el grupo encabezado por Osvaldo Chiri y Juan Manuel Suetta registra las evidencias arqueológicas, huesos de animales, en su mayoría vacunos, y tiestos de cerámicas europeas e indígenas de la época prehispánica, como la loza de Talavera de la Reina. "Es de lamentar que nunca publicara los materiales descubiertos” dice el arquitecto Daniel Schávelzon refiriéndose a Chiri, en un artículo publicado en "Todo es Historia”, N° 268, octubre 1989.
Asombra una construcción de este calibre para el siglo XVII, donde trabajaron quinientos guaraníes que bajaron de las misiones de Paraná y Uruguay enviados por los jesuitas. Fue una típica construcción militar, de forma poligonal, que se corresponde con un pentágono irregular, con sus lados formados por terraplenes y vértices en altura. Después de cuatro meses de iniciada la obra, en marzo de 1672, Joseph Martínez Salazar, gobernador de Buenos Aires, envió una carta a la Corona de la Reina, con el proyecto y plano del fuerte, explicando los motivos de la necesidad de la construcción del fortín en este lugar estratégico, para mayor defensa del Puerto de Buenos Aires de los ataques de los enemigos y de los indígenas. El gobernador consideraba que ante un eventual ataque, los indígenas "Pampas y Serranos” se unirían al enemigo extranjero. El fortín servía para la retirada a los efectivos de Buenos Aires y la concentración de las tropas de Tucumán, Paraguay, Santa Fe y otras provincias que vinieran en su ayuda, entre otras razones. El tiempo le terminó dando la razón a los fundamentos políticos y militares de Salazar, sobre la importancia del fuerte durante las Invasiones Inglesas en 1806 y 1807. La obra quedó inconclusa debido a la avanzada edad y los problemas de salud de Salazar que renunció a la gobernación.
El fuerte fue construido con tierra colorada pampeana de las cercanías y una parte con toba, una fábrica hizo excavaciones en las ruinas para hacer ladrillos, mientras que en otro de los cerrillos se edificaron casas y el único resto que se mantenía en pie con un ombú en su núcleo fue demolido.
Llegando al final del relato Schávelzon dice: "si es posible justificar el que hasta medio siglo más tarde a nadie se le ocurriera excavar arqueológicamente el sitio, es increíble que nadie hiciera nada por protegerlo. Por supuesto eso no estaba lejos de una política ge­neral de no preservación del patrimonio cultural no monumental, es decir lo que no fueran iglesias, edificios pú­blicos y las casas de los héroes” 
 La arqueología es una ciencia relativamente nueva, desde aquellos tiempos hasta hoy se ha avanzado mucho en este sentido y aunque falta mucho por hacer, entre los avances podemos nombrar la Ley Nacional 25.743/2004 de Protección del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico. l

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Comentarios Libres
  1. grafico
    Nombre | 31/10/2017 | 12:33
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    grafico
  2. Es un placer encontrar una nota an Argentina, de mi padre Osvaldo Chiri y que aun despues de tantos años la GENTE aun reconozca y valore su trabajo. Una pequeña correcion, los materiales descubiertos por mi padre estaban aun en nuestra casa en Caseros y mi madre Maria de los Angeles Diaz Antropologa tambien siguio los estudios de esto, desfortunadamente, la casa en la cual estaban todos los yacimientos y escritos realizados fue tomada una vez que mi madre murio y todos los trabajos y yacimientos desfortunadamente desaparecidos, es algo que aun me llena de desazon cuando recuerdo mi estadia y mi vida en la Argentina. Muchas Gracias por mantener su memoria viva. Muy Atte Osvaldo Chiri (Hijo)