Pilar Joven

“Los flashes no te tienen que encandilar”

Camila Cáceres es una joven modelo de 18 años. Después de ser electa Reina de Fátima, tuvo la posibilidad de desfilar un vestido de Jorge Ibáñez.

“Los flashes no te tienen que encandilar”

Terminó el colegio el año pasado en el Instituto Madre del Divino Pastor, posiblemente sin saber que el 2018 se iba a transformar en uno de los años más importantes de su vida. Con 18 años, Camila Cáceres se transformó en la Reina de Fátima, su pueblo y, desde ese momento, no dejó de sorprender.
Aunque estudia Marketing y Administración de Empresas y trabaja por las tardes en un salón de belleza y en una empresa de viajes de egresados, no deja de lado su principal sueño: convertirse en una modelo de renombre internacional, siempre con el foco puesto en llegar a ser como su referente, el ángel de Victoria’s Secret, Karlie Kloss.
Como suele pasarles a muchas chicas (y chicos) que terminan incursionando en el modelaje, su camino en este mundo arrancó como promotora. “Me encantan los desafíos entonces me dije ‘vamos, yo puedo’, siempre sabiendo que si se cierran puertas, seguro se abren muchas ventanas”, contó, entrevistada por pilaradiario.com.
El momento más especial de su carrera, llegó en junio, cuando la eligieron Reina de Fátima, su casa, el lugar en donde creció. “Fue un momento único e inolvidable. Me di cuenta lo que había logrado cuando llegué a casa y lloraba como nunca. Estaba feliz no solo porque había sido electa en mi pueblo, sino porque gracias a eso puedo aspirar a ser la nueva Reina de Pilar. Y eso es lo que siento en cada trabajo que hago, que estoy representando a Pilar”, reveló, todavía con emoción.

-Suele decirse que es un mundo más bien frívolo, ¿Es así?
- Yo creo que es un mundo en donde lo principal es que vos mantengas muy en claro quién sos. En todos lados hay mucha fantasía, pero vos tenés que saber primero a dónde querés llegar y por cuál camino lo querés hacer. Y luego trabajar para eso. Para eso creo que es fundamental charlar mucho con tu entorno más cercano, en mi caso, mis padres, y con ese apoyo tomar decisiones. Es un mundo en el que los flashes no te tienen que encandilar, nunca hay que olvidarse de dónde sos y mantener tu esencia, siempre dando las gracias.

-¿Lo más lindo y lo más feo de ser modelo?
- Muchas veces este trabajo es solo un momento, en donde vos tenés que aprovecharlo al máximo. Los cinco minutos que dura esa pasada de un vestido o esas fotos o campañas, son únicos. Lo más lindo es que todos te observan y podés llegar a estimular a otras chicas que no se animan para que vean que las posibilidades están, solo tenés que salir a buscarlas. Se vive mucha adrenalina, porque apenas estás terminando un trabajo y ya empezás a pensar en el que viene. Lo más feo, que hay gente que ya no me saluda más. El otro día me pasó con una persona a la que quiero mucho.

-Para cerrar, ¿cómo te ves en el futuro?
- Igual que hoy, con nuevos desafíos. Me imagino siendo la imagen de alguna marca internacional o nacional. Trabajando siempre y dentro de cuatro años, recibida y con un título universitario. Siempre abierta a lo que el futuro demande. 

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