Tendencia en aumento

Yoga en Jardín: un momento de relajación que ayuda a descubrirse

Florencia Galera, docente y kinesióloga, lo aplica en el Parroquial de Pilar. Asegura que favorece al autocontrol y a calmar la ansiedad. Una experincia de juego y conocimiento.

Yoga en Jardín: un momento de relajación que ayuda a descubrirse

CLASE. Respiración y autocontrol, dos de las claves del yoga adaptado a los chicos del jardín.

Entre juegos, bullicio y canciones, un espacio para la relajación puede incorporarse en los Jardines de Infantes y ver los frutos rápidamente: sumándose a una tendencia que viene en aumento, una docente de Inicial pilarense está implementando técnicas de yoga para niños de entre 3 y 5 años.
Kinesióloga y profesora de Educación Física, Florencia Galera es docente en el Instituto Parroquial, donde los chicos ya tienen sus primeros contactos con la iniciación al yoga.
“Me generaba mucha inquietud el nivel de ansiedad que tienen hoy los nenes –comentó la docente a El Diario-. Con la directora, Natalia Crippa, pensamos qué actividades podrían servir desde el área de Educación Física, porque quizás terminaba la clase y al volver a la sala tenían mucha energía, volvían muy acelerados”.
Así de definió implementar secuencias de posturas iniciativas, sin demasiada complejidad. “Son simplemente posiciones de elongación, es un momento de la clase buscado para recuperar la calma, para volver a tranquilizarse y serenarse, porque no todas las actividades son tan dinámicas”.

Tranquilidad
Uno de los momentos clave es el de la respiración, buscando que los chicos “aprendan a escuchar el aire adentro del cuerpo, a sentir cómo ellos pueden calmarse y generar un autocontrol desde el respirar”.
Según Florencia, se trata de adquirir “una conciencia corporal, sumado a aprender a trabajar en el silencio, algo que les costaba mucho porque en un Jardín todo es muy bullicioso. Además están muy conectados a las pantallas, estimulados visual y auditivamente”.
Por eso, esta es una propuesta en la que los alumnos de Jardín trabajan con ellos mismos y en silencio, “que puedan concentrarse y prestar atención durante un tiempo, solo escuchando las indicaciones sobre lo que tienen que hacer”. De la misma manera, una serie de videos protagonizados por animales que hacen las mismas posturas genera empatía y favorece la imitación de las posturas.
“El objetivo es que adopten una actitud tranquila –afirmó la profesora-. Es voluntario, a los nenes que no quieren hacerlo no se los obliga, el que se siente cómodo se suma”.
La actividad suele durar unos 15 minutos, en algún momento de la clase, especialmente al final para que vuelvan a las salas más tranquilos y así continuar con las acciones habituales.

Juego
Galera asegura que aplicar la iniciación al yoga “incita mucho al autocontrol: a pesar de que tengan entre 3 y 5 años, muchas situaciones cotidianas les generan estrés, y tener herramientas para relajarse les sirve”.
La iniciativa es un éxito. De hecho, “una nena ya lo hace antes de irse a dormir, con la mamá. Los padres consultan y aprenden estrategias y herramientas para trabajar con los chicos. Además otras maestras lo están sumando en sus clases. Los chicos no están acostumbrados a música tranquila, a indicaciones en voz baja, entonces una les presenta un escenario totalmente diferente al habitual”. Y aclara: “Es una iniciación pero es un juego, jugamos a hacer yoga como jugamos a todo lo demás. Pero también tiene sus resultados reales, siempre desde la idea de aprender divirtiéndose”. 

 

El dato
La actividad suele durar unos 15 minutos, en algún momento de la clase de Educación Física, generalmente al final.

A pesar de que tengan entre 3 y 5 años, muchas situaciones cotidianas les generan estrés, y tener herramientas para relajarse les sirve”. FLORENCIA GALERA.

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