DÍA DE LA MADRE

Cuatro generaciones de madres y una celebración especial

La familia Gamarra, desde la tatarabuela Victoria (87 años) hasta el tataranieto Baltasar (3 meses) se reúnen para celebrar esta fecha tan especial.

Cuatro generaciones de madres y una celebración especial

MADRE E HIJAS. Estela, Victoria y Norma, en una foto familiar.

Suelen decir que no hay amor más incondicional que el de una madre hacia sus hijos, por eso, más allá de que el tercer domingo de octubre es la fecha elegida para celebrar el Día de la Madre, cualquier día puede transformarse en especial al momento de darles un beso o un abrazo y agradecerles por su cariño ilimitado. En el caso de la familia Gamarra, (que desde siempre vive en el barrio Vicente López, de Pilar) cada Día de la Madre se convierte en un festejo interminable y es que son cuatro generaciones de madres: desde la tatarabuela Victoria, hasta el pequeño tataranieto Baltasar, que tiene solo tres meses, se reúnen para celebrar.

Entrevistadas porEl Diario, Stella y Norma, hijas de Victoria Gómez (87), contaron qué significa el Día de la Madre en una familia a la que no le faltan mamás y, encima, de todas las edades. "Mi mamá no se casó tan joven para su época, porque se casó a los 25, pero yo me casé y tuve una hija a los 17, y mi hija tuvo su primer hijo a los 18”, cuenta Stella, a la vez que agrega "además mi nieta tuvo a su primer hijo a los 22, así que yo, a poco de cumplir 62, ya soy bisabuela”, cuenta sin disimular el orgullo, que se puede percibir con sola mirar su sonrisa.

Por su lado, Norma, esperó un poquito más. En su caso, la maternidad fue muy programada, tanto es así, que fue madre a los 34 años de su primer hijo, Ignacio. "En mi caso ser mamá fue una elección que fui aplazando por una cuestión laboral, pero a los 34 apareció el famoso reloj biológico y me dije ´bueno, ya es hora´, y obviamente cuando nació Ignacio fue toda una revolución para mi familia”, narra. Y asintiendo, Stella acota, "fue muy raro verla con un bebé, aunque para mis hijos siempre fue como su segunda madre”.

Habiendo cuatro generaciones de madres que vivieron en épocas tan distintas, la manera de criar a sus hijos, fue diferente. Stella, vos pudiste ver a tu hija y a tu nieta como madres, ¿considerás que cambió mucho la manera de criar a los hijos?

Sí, las cosas cambiaron y creo que para bien. Yo fui madre hace ya 45 años, imagínate que en esa época ni siquiera había pañales descartables, era una época totalmente diferente en la que, me parece, los chicos no tenían tanto protagonismo como el que tienen ahora. Con decirte que hasta tenían que comer en otra mesa. Ahora veo a mi nieta como a sus hijos los hace protagonistas todo el tiempo, y eso me parece que está buenísimo. Y quizás hay más libertad al momento de criarlos, aunque yo en eso siempre fui bastante liberal, no tan sobreprotectora.

Sos mamá y sos abuela y bisabuela. ¿De qué manera cambia el vínculo?

La relación con mis nietos y bisnietos es divina. Yo crecí tanto con mis hijos como con ellos pero al no tener las responsabilidades que se tienen al ser madre, se disfruta de otra manera. Mis nietos por ahí vienen a mi casa y me dicen "abuela, yo no quiero comer eso, no me gusta” y yo cedo ante el capricho y les doy lo que ellos quieren, cosa que como madre probablemente no haría. La verdad es que los malcrías más.

¿Y cómo fue ver a tu hija mayor, como mamá siendo tan joven?

La verdad me sentí muy identificada. Yo fui mamá a los 17 y ella a los 18 y, a pesar de la inexperiencia, la ves joven pero sabés a ciencia cierta que se puede, y es maravilloso crecer con tus hijos.

Esta pregunta es para las dos, ¿qué sintieron en el momento en el cual se enteraron que iban a ser mamás por primera vez?

N: En mi caso fue todo tan programado que cuando lo sospeché me hice el test para confirmarlo. Me acuerdo el día que se lo conté a mi marido. Él recién había llegado de trabajar, y me había dicho que estaba muy cansado. Entonces agarré una hoja, pegué el Evatest y escribí "no te preocupes papá, en 9 meses te ayudo”, y se puso a llorar de la emoción. Fue una alegría increíble.

S: A mí al ser tan chica, me agarró mucho miedo, sobre todo por el hecho de tener que comunicárselo a mis padres pero ahora es algo que agradezco todos los días de mi vida, ser mamá es maravilloso.

¿Y qué representa ser madre?

N: Es el amor más incondicional que puede existir, porque sin conocerlo, ya lo amás. Para mí ser madre fue todo, porque en cada etapa te encontrás con algo nuevo que te sorprende y vas cambiando con ellos, te enseñan mucho y te mejoran. Siempre digo que cuando nacieron ellos, me nació otro corazón, uno dedicado por entero a cada uno de ellos. Y es lindo porque ves que tienen cosas tuyas, algunas que te gustan y otras no tanto, pero es increíble verte con un reflejo de vos misma.

S: Fue lo mejor que me pudo haber pasado en la vida, crecer y evolucionar con ellos es algo maravilloso.

De su mamá, ¿qué pueden decir?

N y S: Es una mujer luchadora. Nació en el año ’29 así que, obviamente, vivió de todo. Superó muchos momentos realmente difíciles pero nunca se rindió y sin dudas, es el motor de nuestra familia.

Y si en algo coinciden ambas es que no hace falta una fecha en particular para reunirse y disfrutar de ella, de Victoria, la responsable de que cuatro generaciones de mujeres, puedan celebrar una de las cosas más lindas que puede vivir una mujer, la maternidad.


El linaje completo
Victoria, la reina madre de los Gamarra, tiene 87 años y dos hijas, Stella (61) y Norma (54). Los hijos de Stella son Nancy, Carola y Pablo y los de Norma, Ignacio y Milagros. Además, Victoria tiene cuatro bisnietos, Macarena, Nicolás, Mercedes y Agustín y dos tataranietos, hijos de Macarena: Benicio, de cuatro años y medio y Baltasar, de solo 3 meses. 
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