El deporte en la cárcel como alternativa de reinserción

Después de entrenar a las inferiores de su club, Deportiva Francesa, Iñaki Benítez Cruz comenzó a entrenar a los internos de la Unidad 46 del penal de San Martín. ??oAprendí a verlos como personas normales, que no tuvieron las mismas posibilidades que uno???, señala.

El deporte en la cárcel como alternativa de reinserción

Hace poco más de un mes le ofrecieron comenzar a entrenar a un grupo de internos de la unidad 46 del penal de San Martín y, a pesar del miedo inicial, ni lo dudó. Pasaron cuatro semanas y ya asegura que "aprendí a verlos como personas normales, que no tuvieron las mismas posibilidades ni encontraron en su vida quién los guíe”. Así, en su silla de ruedas, se acerca todos los miércoles al penal para intentar inculcarles valores que van más allá del deporte.

"La primera vez que me metí en la cancha lo hice con miedo”, señala Iñaki Benítez Cruz, el joven de 26 años que, precisamente adentro de una cancha de rugby, quedó cuadripléjico. Pero el miedo del cual habla no se refiere a la primera vez que él entró a una cancha, sino a la primera vez que ingresó al Penal de San Martín para entrenar a los internos de la unidad 46.

Pasaron más de 30 días de ese "primer día” pero cada miércoles que ve a los muchachos (cómo él los llama), se alegra de saber que puede desde su lugar hacer algo para darles una nueva oportunidad a personas que como Iñaki sostiene "no son los monstruos que te venden, simplemente son personas que no tuvieron a alguien que les dijera qué está bien y qué está mal”.

Así, pasa todas las semanas de su vida intentando transmitir valores que trascienden el deporte y que tienen que ver con la vida. "El rugby pasa a ser lo secundario, la excusa, pero la idea es enseñarles valores a través del deporte porque cuando los ves te das cuenta que cuando un grupo de gente les da bola y tiene ganas de ayudarlos, los chicos se motivan, aprenden y buscan salir adelante”, expresa.

Más allá de esto, continúa desempeñándose como entrenador en el club de sus amores, " La Depo”, y sigue rehabilitándose para lograr él también, estar cada día un poco mejor.

Consultado por El Diario respecto a qué significa cumplir una función como esta, Iñaki destacó: "empezar a entrenarlos me hizo cambiar la cabeza y derribar prejuicios, y puedo afirmar que si con mi cooperación podemos hacer que algunos de esos chicos cambien y mejoren, voy a estar muy contento”.

Colaboración

En la cancha en la cual entrenan, hay dos arcos de fútbol y tres postes. Por una cuestión de seguridad y para poder seguir jugando con normalidad, necesitan protectores para los postes.

En caso de poder colaborar, comunicarse con Iñaki al (011)-15-3644-2248.

 

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