Un clásico de esta época

Profesores particulares, los “superhéroes” de cada verano

En épocas de exámenes son buscados para aquellos alumnos que están en la cuerda floja. Las clases van de los $200 a los $550 la hora.

Profesores particulares, los “superhéroes” de cada verano

Algunos prestan su ayuda durante todo el año, pero el momento de verdadero protagonismo es este, luego de las mesas de diciembre. En febrero las papas queman y la posibilidad de pasar o no de curso está en riesgo. Por eso, los padres recurren a ellos: los profesores particulares, los “superhéroes” que aparecen cada verano para que la película tenga su final feliz.
“Esta época es terrible, y la demanda no baja”, expresa Juana Fariña, profesora de Lengua y Literatura (no todos son números y cálculos), agregando que “cuando formé mi familia traté de disminuir la cantidad de alumnos particulares, pero de todas formas me siguen llamando”.
Las edades de los alumnos son muy variadas. Sofía Pereyra y Jésica Miranda crearon un centro de apoyo escolar al que asisten chicos de Primaria y Secundaria, en el que se brindan clases de Inglés y Sociales, por ejemplo. “Somos compañeras del profesorado que vivimos en el mismo edificio”, comenta Sofía, indicando que “como los padres trabajan todo el día, no están en casa para ayudar y guiar a los chicos. Por eso buscan el apoyo de profesores particulares”.
Dando clases de Contabilidad, Eugenia González reconoce que “no es la misma demanda para materias como Matemáticas”, pero de todas maneras llegan hasta ella alumnos que necesitan de sus conocimientos. “Suelen ser chicos de 4º o 5º año del Secundario –señala-. A esa edad, les cuesta entender la operativa contable, pero en tres o cuatro clases logran comprender los contenidos y aprueban”.

Cuentas
Ante este panorama, es imposible dejar de lado el factor económico: los aranceles dependen de las circunstancias, ya que no es lo mismo que el profesor reciba a los alumnos en su casa o en un local, o bien que deba él trasladarse hasta el domicilio de los estudiantes.
En general, las clases no se extienden más de una hora y media. En el caso de los profesores que reciben a los chicos en su casa, el valor de la hora oscila entre 200 y 250 pesos para el Secundario, y entre los 120 y los 150 para Primaria (siempre dependiendo del docente).
Los valores aumentan si se trata de clases a domicilio: pueden costar unos 350 pesos e incluso trepar hasta los $550 por hora. “Se toma en cuenta el combustible y el tiempo de demora –comentan los profesores-: si el chico vive en un barrio cerrado, a veces estamos un rato en la guardia, más los minutos que se pierden hasta llegar a la casa”.

Diagnóstico
El aprendizaje verdadero lleva su tiempo, pero en épocas de exámenes cada minuto se consume de inmediato. “Una se da cuenta enseguida si el chico está para aprobar o no –reconoce Fariña-. Si lo mando a leer un libro o un texto, pero a la siguiente clase no lo leyó, o no realizó la consigna, es complicado…”.
“En la primera clase hacemos un diagnóstico –indica Sofía Pereyra-, cómo es su carpeta, de qué contenidos se acuerda… Luego les hacemos una devolución a los padres, ya que muchas veces piensan que sus hijos la tienen clara pero luego la realidad es otra”.
Los días corren y los colegios ya están recibiendo a los alumnos que, en mayor o menor medida, definen si formarán parte del curso el año siguiente. Detrás, cuidando sus espaldas, están los profesores particulares, con sus poderes en plena temporada alta. 

 

“En la primera clase hacemos un diagnóstico, luego les hacemos una devolución a los padres, ya que muchas veces piensan que sus hijos la tienen clara pero la realidad es otra”. 

SOFÍA PEREYRA.

 

“Esta época es terrible, y la demanda no baja… una se da cuenta enseguida si el chico está para aprobar o no”. 

JUANA FARIÑA.
 

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